Por at 31st March, 2008
A mi hijo le encantan los tomates, como a mí! Sin embargo durante un tiempo limité su consumo por una reacción alérgica que se presentaba en cuanto empezaba a comerlos. La piel del rededor de su boca se ponía roja y luego le brotaban granitos pequeños. Si es que se le regaba un poco de jugo del tomate por su mano o brazo, la piel cambiaba inmediatamente de color e igualmente le brotaban granos. Esto le duraba unas horas o hasta un día entero, en el que se quejaba de comezón. Yo concluí que tenía alergia al tomate.En un viaje a Ibarra nos brindaron tomate y para mi asombro se comió varios sin presentar ninguna reacción. Ahí me di cuenta de que la reacción no era al tomate sino a los agentes químicos utilizados en la producción de estos. A partir de esa experiencia compro solamente tomates orgánicos, (cuando los encuentro) y no he vuelto a ver esa reacción.
Pienso que es magnífico que el cuerpo nos alerte de la presencia de elementos dañinos, aunque lamentablemente algunas personas ya no observamos estas reacciones en nuestros cuerpos, quizá porque estos elementos químicos han sido introducidos paulatinamente a lo largo de nuestra vida, o porque las reacciones no son externas y visibles sino quizá malestares internos de “causa desconocida”.
Hurra por los alimentos orgánicos!
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