Programa #12: Desescolarización en la Edad Pre-Escolar

Por Monica at 18th August, 2008

Azucena CaballeroAzucena Caballero nos acompaña nuevamente esta semana con otro tema relativo a la Educación en Casa (homeschooling). Azu es madre de 3 niños a quienes educa en casa desde que el mayor tenía 4 años.

Suena contradictorio hablar de desescolarizar a niños pre-escolares? Claro que sí, pero esta contradicción nace de la tendencia cada vez más generalizada de enviar a la escuela a niños en edad pre-escolar.

Te animarías a retirar a tus niños de la escuela luego de un año de asistencia? Esto es lo que hizo Azu con su primer hijo y ahora nos cuenta parte de su experiencia y consejos para quienes decidimos educar a nuestros pequeños en casa durante esta etapa tan importante.

Si no te has planteado educar en casa, qué tal esperar un poco más para empezar la escolarización formal y disfrutar un par de años más de la compañía de tu peque?

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Transcripción

Mónica: Ya estoy de vuelta con Azu quien es mamá de 3 niños educados en casa. Hola Azu, ¿cómo te va?

Azucena: Muy bien, Mónica, muchas gracias.

M: Estoy feliz de poder conversar contigo y justamente el tema de nuestra charla de hoy es la educación en casa con niños en edad preescolar. Suena algo irónico hablar de desescolarizar a niños que se supone que todavía no están en la escuela.

A: Sí. De hecho, en España, la mayoría de la gente escolariza a sus hijos con 3 años pero muchos incluso antes, con 2 años y, a veces, incluso más temprano, los empiezan ya a llevar a guarderías. Por tanto, el hecho de a los 3 años no llevarlo al colegio es un tipo de desescolarización. O niños que empiezan preescolar con 3 años y con 4 ó 5 los desescolarizan. Por tanto, aunque pueda parecer absurdo, sí tiene lógica utilizar ese término puesto que hay gente que jamás escolariza pero hay muchas familias que, aunque sea a edades tan tempranas, sí desescolarizan.

La educación no es obligatoria hasta los 6 años y, fíjate que hablamos de educación, y no de escolarización, que sólo es una forma de obtener educación. Sin embargo, muchas personas que quieren educar a sus hijos escolarizándolos quizá los llevarían más tarde pero los llevan a los 3 años para poder tener esa plaza en ese colegio que ellos quieren, que creen que les va aportar tantas cosas a sus niños, porque realmente si te esperas a los 4, 5 ó 6 años es muy difícil encontrar plaza en el centro que la familia elige.

M: Bueno, pero ¿qué es lo que podemos hacer los padres que decidimos no enviar a nuestros niños a la escuela? Existe ya la presión de que los otros niños están aprendiendo cosas en el centro infantil o los centros de estipulación. ¿Qué podemos hacer los padres?

A: Los padres podemos hacer millones de cosas. Lo primero es desmitificar un poco qué es lo que realmente hacen los niños de 3- 4 años en la escuela ya que, realmente, hacen menos de lo que parece porque casi todo lo que hacen es un material de fichas bastante sencillo cuyo objetivo fundamental es que el niño esté entretenido durante tiempo y la mayoría se basa en colorear. De hecho, es muy fácil ver a niños de 4 ó 5 años que no quieren oír ni hablar de colorear porque están ya cansadísimos de ello.

M: Sí, eso pasaba con mis hermanos.

A: Y muchas veces resulta que los niños del colegio con unas manualidades estupendas deben el 90% del trabajo de esa manualidad a un adulto, no siempre lo han hecho ellos con sus manos. Yo recuerdo el “taller de cocina” de cuando mi hijo mayor iba al colegio (porque mi hijo mayor fue al colegio con 3 años y a los 4 lo desescolarizamos). Y aquello era la monda cachonda: a lo mejor iban a hacer unos dulces parecidos al mazapán y les daban la masa ya hecha y ellos sólo hacían bolas como el que hace bolas de plastilina. Y, luego, el adulto lo ponía en el horno y ¡tachán! “taller de cocina”. El “taller de cocina” que haces en casa es hacer la masa de verdad, no hacer las bolas como el que hace plastilina.

Lo primero y lo mejor que pueden hacer los padres en casa es dejar a su hijo jugar de forma natural.

Lo segundo es que lo más importante que un padre puede hacer a cualquier edad es estar atento cuando su hijo demuestra interés por algo o pregunta algo. Y en ese momento… porque no puedes esperar 1 hora, 1 día porque perderá el interés … en que el niño demuestra interés por algo deja lo que estés haciendo y ve con tu hijo. Si estabas fregando platos no pasa nada, los platos están muertos, te esperarán, cuando tú quieras podrás seguir fregándolos.

Cada vez que el niño te pregunta algo contéstale, busca en la enciclopedia, en Internet, donde haga falta, detente con él a hacer, estira del hilo y de ahí crea e inventa situaciones y proyectos que sean interesantes y verás como el niño aprenderá muchísimas cosas y te quedarás alucinada de la cantidad de cosas que un niño pequeño puede aprender de forma natural. Y las madres que estén muy preocupadas porque su hijo no aprende les recomiendo que vayan a la librería y compren esas maravillosas carpetas de fichas escolares porque también pueden hacerlas en casa.

Pero yo les recomendaría que sigan mucho el interés de sus hijos y que disfruten de hacer las cosas que la vida te va trayendo cada día, desde salir a plantar unos tomates y, a lo mejor, regando agua la tierra se humedece y empiezan a jugar y hacer pasteles de tierra o muñequitos, o que al niño le leas un cuento de alguna cosa y le interesa ese tema y acabéis buscando un recortable sobre eso o yendo a la cocina a hacer otra cosa o yendo a la biblioteca o millones de cosas.

M: Con nosotros la cocina es un éxito porque las mezclas que se hacen, harina, agua, aceite… a mi hijo le resultan fascinantes. Podemos estar todos los días haciendo pan que él está encantado. Y sacamos algo de provecho, es parte de nuestra vida cotidiana y eso es algo que no pasa en la escuela, es como artificial, se hace un proyecto y es un muñequito que de pronto a la mamá de un niño le gusta, a otra no le gusta, o un adorno para colocar en el cuarto de baño pero en una casa queda, en otra casa no queda, no es personalizado, no es de acuerdo a tu familia.

A: En casa tienes la oportunidad de hacerlo precisamente de aquella forma que mejor resulte a ese niño en particular. Incluso cuando tienes varios hijos, como no tienes 20 hijos normalmente… aunque habrá familias que los tendrán, por supuesto, pero no es lo habitual… igualmente cuando los tienen los tienen progresivamente, no de golpe tienes 20…

M: No tienes veintillizos.

A: Van teniendo de uno en uno. Entonces realmente sí puedes dedicarte a los intereses de cada uno. Yo tengo 3 hijos y cada uno de una edad, por lo tanto cada uno con personalidades distintas y contextos distintos y, aunque no siempre es fácil, sí es factible poder ayudar a cada uno a desarrollar aquello que le interesa.

Por ejemplo, hoy sin ir más lejos, mi hijo mayor estaba trabajando en un proyecto sobre alimentación y estaba buscando información sobre la gastronomía típica de Rusia en Internet. El pequeño se ha puesto a buscar en revistas que hay por casa caras de personas para recortar los ojos, narices, bocas, gafas, orejas e iba creando caras con tijeras y pegamento. Y la niña pequeña en unas hojas se ha puesto a pintar ella sola con unas ceras, sin que nadie le dijera nada, y a recortar trozos de goma EVA, una especie de gomaespuma como de foam, y a pegarlos y ha traído unas pegatinas… lo que pasa que las pegatinas del papel han pasado a la mesa, de la mesa al suelo, ha ido decorando todo. Pero cada niño podía estar haciendo una actividad en la misma sala y ninguno hacía la misma. Otras veces, a lo mejor dos hacen la misma, incluso los tres pueden hacer la misma cada uno a su nivel. Pero también es viable que cada uno haga lo que más le interese.

Por ejemplo, mi hija pequeña de 2 años y medio ahora está en una etapa en la que le gusta mucho recortar y me he dado cuenta de que le gusta casi más que recortar papel recortar esta goma EVA, debe ser por el tacto que tiene. Yo le proporciono hojas de diversos colores, unas tijeras de punta redondeada adecuadas a sus manitas, pegamento en barra y hojas, y ella disfruta de poder pegar esos trozos. Y creo que para su desarrollo psicomotriz es buenísimo que ella se dedique a recortar y pegar aunque no sea una ficha estructurada y dirigida como en el colegio: pega aquí la hojita roja y aquí la verde. Creo que a esta edad es más importante ese desarrollo tanto de su psicomotrocidad como del gusto por hacer las cosas que no esa directividad que a ella le corta la creatividad y que incluso le menoscaba las ganas de hacer.

Entonces, creo que es muy importante, sobre todo en estas edades tan tempranas, el fomentar su creatividad y su libertad.

M: Interesan actividades espontáneas.

A: Claro. Creo que a tiempo de directividad y de dirigir siempre estamos, pero nunca nos precipitemos.

M: Y actividades dirigidas no nos faltan en la vida porque parte de vivir en estas sociedades es que tenemos horarios que cumplir, incluso en la casa siempre hay reglas. Entonces, siempre vamos a tener un momento dirigido.

A: La propia existencia y convivencia dentro del hogar, por no hablar ya de la convivencia en sociedad, te marca ciertas pautas de conducta, ciertas normas y ciertos límites que son claros y que todos tenemos que cumplir, unos por seguridad e integridad física, otros por valores sociales, etc. Pero creo que es un error el querer ya dirigir desde muy pequeños. Hay gente que lo hace y lo respeto, es sólo mi opinión personal. Pero que cuando son tan pequeños lo más importante es vivir con ellos el día a día y que todas las actividades de tipo “educativo” se centren en ser divertidas, de disfrute y no convertirse en algo directivo o impositivo y que el niño pierda el interés porque la educación le va durar muchísimos años. En realidad uno nunca deja de formarse hasta que se muere, pero la parte de educación más académica es de muchos años, como mínimo entre los 6 y los 18, y si va la universidad añádele otros 4 años más como mínimo.

Entonces, yo creo que no hay que tener prisa y hay que permitir en esos primeros años, que son fundamentales en su desarrollo, que se desarrollen en libertad, de forma sana y natural.

M: Una parte bien importante de esto es aceptar que ellos aprenden con las cosas cotidianas o con actividades espontáneas porque a veces pensamos que si están explicadas en un libro y en el libro dice que hacer esta actividad le beneficia en algo al niño para cierto aspecto de su desarrollo vale la pena que lo haga. Pero cuando es una actividad espontánea de ellos pensamos que no tiene mayor validez y, a veces, pasa con los desastres. El niño está experimentando con goma, con las tijeras, entonces se mancha el piso, se riegan las cosas y los padres tendemos a pensar que eso hay que detenerlo porque es un desorden, un desastre.

A: En la vida cotidiana realmente los niños pueden hacer muchísimas cosas. La humanidad lleva ya milenios existiendo y la escuela es un invento de hace pocos siglos. Y la escuela masificada es de los últimos 50 años.

M: Y la escuela a tan temprana edad es algo bien último.

A: De los últimos 20, por decir algo.

M: Y, por ejemplo, aquí en el área rural es algo que todavía no ha llegado. Aquí los niños en los pueblos entran a los 5 años, que eso fue también una ley reciente de hace unos pocos años.

A: Aquí en muchos pueblos la gente los mete con 4 o así. Pero, en general, es muy típico que con 2 años vayan la mayoría a la guardería, independientemente de que la madre trabaje o no ya que hay cierto acuerdo social de que es adecuado llevarlos con 2 años.

M: Hay que hacer una distinción. La guardería, si es que los padres no tienen donde dejar al niño, por supuesto es un lugar adecuado porque no le van a dejar solo en la casa. Y que mejor si en la guardería donde hay gente preparada para atender a los niños y conocen sobre educación, pero eso es diferente a que lo impongan.

A: Cuando tú necesitas un servicio es maravilloso que ese servicio exista y esté disponible, hay quién lo utiliza porque lo necesita y hay quien sencillamente lo utiliza porque socialmente se cree que eso es lo que se deber hacer, independientemente de que lo necesites o no. Pero no solo en la educación, sino en muchas cosas. La mayoría vamos vestidos más o menos iguales, compramos en las mismas tiendas, escuchamos las mismas cadenas de radio y vemos las mismas cadenas de televisión, nos compramos los mismos tipos de coches. Digamos que nos cuestionamos pocas cosas en general.

M: Y educar en casa te hace salir un poco de este círculo de consumo. Estás más tiempo con tus niños, te dedicas más a atender sus necesidades básicas, sus necesidades de afecto. A mí me ha pasado que al educar en casa he ido encontrando, no sé si por casualidad o no, otras formas alternativas de solucionar problemas que antes hubiese sido comprar y hacer lo que todos hacen.

A: Yo creo que el hecho de cuestionarte una sola cosa que el resto de la sociedad no se cuestiona hace que empieces a cuestionarte otras. No importa por cuál empieces, hay quien empieza cuestionándose la alimentación, hay quien empieza cuestionándose la educación, y hay quién empieza cuestionando otras cosas.

Educar en casa no se trata sólo de un tema de educación, se trata de un tema de convivencia y de crianza de los hijos. Yo me he dado cuenta con el paso de los años, llevo 8 años educando en casa, que realmente cuanto más tiempo pasas con tus hijos más paciencia logras desarrollar, y cuanto menos tiempo estás con ellos menos los toleras. Es decir, el padre o la madre que apenas ve a los hijos está ya tan habituado a tener su espacio que cuando ve a los hijos espera que los niños más o menos se incorporen a su espacio de forma ordenada, que no le distorsionen demasiado ese entorno ni a nivel físico ni a nivel psicológico ni emocional. Y, sin embargo, cuantas más horas pasas con tus hijos más paciencia aprendes a tener.

M: Más tolerante.

A: Claro, porque hagas lo que hagas tus hijos están ahí contigo y aprendes a convivir con ellos todo el tiempo. Y no quiere decir que no haya días que no sean duros, los hay, hay días estupendos y días que piensas que “por favor, ¿por qué nos los mandé a un internado en Suiza?”. Yo creo que hay días de todo. También depende de la edad que tengan los niños o si tienes un hijo o si tienes varios. Yo me doy cuenta que, en mi caso, siempre es más difícil cuando hay uno muy pequeño porque lograr equilibrar las necesidades del más mayor y el más pequeño no siempre es fácil.

M: Las siestas de los pequeñitos.

A: El mayor necesita que le dediques tiempo haciendo alguna cosa y no es posible porque el pequeño realmente necesita que le des de mamar, que estés ahí, que le cojas en brazos, que le achuches. Quieres y no puedes. Es una etapa dura en la que muchos proyectos se quedan a medias y que el mayor se queja de que todo lo que empiezo, no lo podemos hacer o es que mi hermano o mi hermana desmonta todo lo que hago.

Pero cuando el pequeño crece un poco hay una mejora notable en todos los aspectos. Yo recuerdo cuando el mayor tenía 8 años y el segundo 4 años y estaba embarazada de la pequeña que esa etapa fue maravillosa. Por fin logré salir del caos en el que había estado durante el tiempo en el que uno era muy pequeño y logré organizar mi casa, logré que todo funcionara, que el mayor pudiera seguir sus proyectos sin problemas, que el otro participara de ellos y todo iba rodado. Después nació la pequeña y volvió de nuevo a venir una ola de caos que debo decir que ya no fue como la anterior porque tú ya la coges de otra manera porque sabes que es temporal y logras hacer más cosas que en la primera ocasión. Pero sí que hay una etapa muy dura cuando el bebé tiene entre casi 1 año y 2 años.

M: Cuando están aprendiendo a caminar.

A: Después superas esa etapa y es muy satisfactorio lo que viene luego. Yo ahora mismo con los 3, ahora que la nena ya tiene 2 años y medio, ya puedo decir que ahora estoy disfrutando otra vez como recuerdo que disfrutaba cuando tenía los otros dos más o menos crecidos o cuando tenía sólo al mayor, que aquello era el ideal del homeschooling, un solo alumno. Y la pequeña, aunque todavía necesita mamar, también hace muchas cosas con ellos y participa como puede… si están haciendo alguna manualidad con piedras, ella pinta piedras a su manera o las pega como quiere; o si hay que pintar marcos de madera, ella pinta el suyo, mejor o peor, no importa, es el de ella. Pueden hacer muchas cosas ya a la vez.

Entonces compensa muchísimo, sobre todo cuando ves el tipo de relación que se establece entre la familia, ya no solo entre los padres y los hijos, entre hermanos porque cuando veo a la pequeña como abraza a sus hermanos, y se los come a besos, y le dice literalmente a Iñigo “te quiero, te quiero mucho” o a Tristán… Y ellos juegan con ella a la bella durmiente y tienen que despertarla, y cogerla en brazos, y hacen lo que ella quiera. Pienso que esa relación a nivel familiar no tiene precio y el sentimiento de satisfacción, de alegría y de amor que te produce el verlos a ellos con esa relación entre los 3 hermanos es una de las sensaciones más gratificantes que ningún ser humano puede tener jamás en esta vida.

Y además aprenden mucho los niños unos de otros. Tenemos la idea de que siempre tiene que haber un adulto enseñando y no es verdad. Los niños pueden aprender muchas cosas de los adultos pero también aprenden muchas cosas de otros niños, por ejemplo, si un niño sabe mucho de un tema y se lo cuenta a sus hermanos o amigos.

M: Y es más fácil que le pongan atención a otro niño porque es más fácil de contar y, además, es justo lo que quieren escuchar, está contando algo que tiene que ver con el juego.

A: La gente delega el aprendizaje casi por completo en un centro escolar y no se da cuenta de que, realmente, el aprendizaje es algo tan complejo y tan básico en la vida de todo ser humano que constantemente se aprenden cosas de sus hermanos, de sus abuelos, de sus tíos, de los primos, de los vecinos, de los amigos, de todas partes.

M: Y de ellos mismos porque a través del juego descubren cosas.

A: Y de ellos mismos a través del juego descubren muchísimas cosas y eso creo que es algo que la gente no siempre valora. Te digo una cosa: mi hijo Tristán tuvo un proceso de aprendizaje de lectura rapidísimo y yo me quedé alucinada porque yo decía “yo no hago tantas cosas con él como para que el niño tan rápido esté leyendo ya tantos tebeos y novelitas” y mi esposo me decía “es que tú no ves que todas las noches su hermano, antes de dormir, le lee en voz alta de un libro”. Fíjate que labor tan buena a diario de forma silenciosa estaba ahí llevando a cabo su hermano mayor. Como eso el hermano mayor también le ayuda al pequeño con el karate a ensayar sus catas y le enseña las que hace él que, obviamente, tiene un cinturón más alto y eso ha hecho que mi hijo Tristán de cinturón blanco pase directamente a amarillo en vez de blanco-amarillo.

M: Cuando los niños son preescolares ¿qué te parece a ti buscar una clase “extracurricular”? ¿Crees que conviene?

A: Eso depende de cada familia. Yo creo que en estas cosas hay que mirar un poco qué le aporta al niño, no sólo a nivel educacional sino también a nivel social porque llevamos a los niños no sólo para que desarrolle ciertas habilidades y destrezas, o para que haga alguna actividad complementaria que en casa no le ofrece eso que le gusta, sino que también es una oportunidad para relacionarse con otros niños y otras personas ajenas al entorno familiar.

M: Mi hijo y yo tenemos una actividad que es la clase de música y nos gusta muchísimo, y lo que me gusta de eso es que todos los niños van con sus padres.

A: Claro, es genial.

M: Ellos se relacionan pero ningún niño está bajo una situación de estrés porque los padres están lejos y están nerviosos. Ellos están seguros y están en el mejor ambiente para relacionarse.

A: Es una situación estupenda.

M: Yo estuve buscando otras actividades y me encontré con que, en la mayoría de las clases extraescolares que son a partir de 3 años, los niños van solos. Entonces yo digo cómo voy a dejar a mi hijo solo en una clase de natación sabiendo que él tiene un poco de recelo con el agua en la que no puedo estar yo presente.

A: De hecho la mayoría de las actividades extraescolares hacen que los niños estén solos porque, como ya en el colegio suelen estar solos, dan por hecho que no hay ningún problema. Por suerte hay algunos sitios donde sí dejan estar a los padres.

Yo he tenido suerte y casi siempre he encontrado algún sitio donde sí pudiera yo estar, al menos durante un tiempo. De hecho cuando yo vivía en Vilanova, un pueblo de Barcelona, tuvimos la suerte de que una chica que tenía un taller de pintura nos abría una mañana para solo 3 familias que hacíamos homeschooling. Llevábamos nosotros allí a los niños y si queríamos nos podíamos quedar, si queríamos nos podíamos ir. Yo creo que los profesionales deberían entender que todo niño necesita un proceso de adaptación, sobre todo los niños pequeños, y que esté el padre. No es que cuestione tú custiones su labor sino que sencillamente estás dando confianza a tu hijo.

A la pequeña, de momento, no la llevo a ninguna actividad, sólo estoy llevando a actividades a los mayores, pero sí me estoy planteando, si ella quiere, llevarla con otra nena que tiene 1 año más que ella que también hace homeschooling aquí en Badajoz el curso que viene a un taller de ballet que, la verdad, como son tan pequeñas es casi que juegan con música vestidas con el tutú y ya está. Tengo la buena referencia de que sí sé que dejan a las mamás o a los papás quedarse mientras el niño así lo quiera.

M: Yo creo que eso es algo bien importante y depende de cómo es la personalidad del niño y también la edad, pero con niños preescolares siempre va a ser importante tener la opción de quedarse.

A: Nosotros tenemos la suerte de que donde yo vivo sólo van al colegio por las mañanas.

M: Acá en Ecuador también es así, o van de mañana o van de tarde. Yo sé que en Europa en algunas partes van todo el día.

A: Por ejemplo, donde yo vivía antes, cuando iba Iñigo al colegio, era todo el día y estaba 8 horas fuera de casa.

M: ¿Y a los 3 años?

A: Sí. En Cataluña van mañana y tarde pero aquí en Extremadura sólo van por la mañana. Yo vivo en un pueblo pequeño y, como además vivimos en la última calle del pueblo que casi no pasan coches, por las tardes, en el rato que hay entre que comen y se van a las actividades extraescolares, los niños con los vecinos se animan y salen a jugar al fútbol. Y, después, cuando salen de las extraescolares y estamos ya en la ciudad en Badajoz vamos a un parque que hay bastante céntrico y quedamos con otros amigos. Nosotros tenemos la suerte de que aquí hay otros amigos que sí educan en casa y quedamos con otras familias. Aunque tenemos otros amigos nuestros que llevan las niñas al colegio y quedamos con ellos el rato que pueden o el fin de semana. Y luego al ir a extraescolares tienen la sensación de que ven a otros niños.

M: A veces pensamos que tienen que ser niños de su misma edad, pensamos demasiado en la forma en que ellos tienen que relacionarse y puede ser cualquier persona ¿no?

A: Es mucho más natural. Además yo te quería comentar sobre lo que tú dices que los mismos intereses no siempre coinciden. Yo recuerdo que, el año pasado en el encuentro de verano de homeschoolers a nivel estatal que se hizo en España, mi hijo mediano jugaba con unos amigos y era un grupo muy heterogéneo que había niños desde 6 hasta 11 años jugando todos juntos, pero tenían el mismo interés en el mismo juego. Mi hijo mayor jugaba con otro niño de su edad, otra un poco más pequeña, otra chica como 3 ó 4 años mayor. Los intereses, las conversaciones, lo que querían hacer juntos no siempre estaban definidos por una misma edad sino por un tipo de carácter o afición.

M: Y no tenemos que darle muchas vueltas a esto de que no hay niños de su edad.

A: Y además porque la idea real no es así.

M: Yo te quería comentar algo que me gusta mucho de la educación en casa y es que se puede, primero, identificar la forma en que aprenden nuestros hijos y variar los métodos de educación, porque yo veo que mi hijo siente un rechazo cuando alguien quiere enseñarle… sobre todo si vengo yo a tratar de enseñarle algo, él entiende tan bien que lo hace al revés, para que no me meta en lo que él está haciendo. Yo he tratado siempre de no meterme mucho pero leí el libro “Enseñando Montessori en el hogar”, no sé si está traducido al español.

A: He leído algo de Montessori, ese en concreto no, pero sí he leído libros.

M: Y ese libro te dice cómo hacer los materiales, cómo presentarlos. Yo le llevé una cajita con pares de pedazos de tela del mismo tipo y era para jugar haciendo los pares y después, cuando los niños eran más grandes, jugar tapándose los ojos y distinguir las texturas. Entonces me pareció que a mi hijo le iba a gustar pero él la vio y no le hizo caso.

A: Eso pasa.

M: Traté alguna otra vez de yo ponerme a jugar y tampoco les hizo mucho caso. Y quedaron ahí hasta después de unos 3 ó 4 meses que él se inventó un juego en una silla con unas marionetas, puso unos pañuelos en la silla y fabricó ahí un escenario para hacer títeres. Entonces se le vino a la mente esa caja con telas que estaba guardada, y fue, la sacó y empezó a jugar a que los títeres vendían telas y era un juego totalmente diferente al que yo me había planteado, pero tenía que ver con los colores de las telas, con que esta tela me sirve para hacer un portabebés (yo vendo portabebés).

A: Eso te va a pasar muchas veces, preparas muchas cosas con mucha ilusión creyendo que eso es la panacea educativa y luego el niño no va a tener ningún tipo de interés en eso o lo va a utilizar para algo que tú no te podías ni imaginar. Entonces cuantas menos expectativas, mejor, porque entonces te dejas sorprender más y disfrutar más de todo eso nuevo que va saliendo.

M: Sí, yo me quedé impresionada porque, en realidad, el objetivo de mi cajita con telas era bastante básico. Lo que él se inventó tenía mucho más de educativo desde su punto de vista: ahí hablaba de los colores, las texturas, de para qué servía y hablaba de cuánto cuesta.

A: Lo que veo es que sí hay familias que deciden optar por un método: Montessori, Waldorf o Charlotte Mason…. En mi experiencia personal, yo creo que lo mejor es tener un método ecléctico que te permita coger aquello que te pueda interesar más de cada método o de ausencia del mismo para que realmente puedas hacer tu proyecto pedagógico personalizado y único.

M: Adaptar a tu familia y a tu niño.

A: Exacto. Se trata de que os funcione a vosotros, que os haga sentir bien y, para mí, no basta con que haga sentir bien a los niños, tiene que hacer sentir bien a toda la familia. Me explico. Alguna vez alguna madre me ha hecho la consulta típica de “yo confío mucho en que el niño está aprendiendo, en que él hace muchas cosas a su ritmo pero mi marido vive esto muy mal porque dice que el niño no hace nada y él está muy agobiado” porque es verdad que al tener a los niños 24 horas al día, a veces da la impresión de que hacen pocas cosas.

M: O que no aprenden nada, se están quedando atrás de los (otros) niños.

A: Ante esto dos consejos. Uno: que durante una semana anotara todo lo que hiciera su hijo: si hace un dibujo, si estáis viendo unos dibujos o una película y te hace alguna pregunta, si está montando con piezas de Lego…Y te sorprenderás de forma gratificante de que realmente sí hace cosas.

Y lo segundo. Si a pesar de eso el marido sigue angustiado y él necesita para sentirse tranquilo que el niño haga algún tipo de ficha o material escolar diario, se le propone al niño que cada día haga 2 fichas de algo porque no le vamos a traumatizar, eso ocupa tan poco tiempo que está hecho en 20 minutos.

M: Porque cuando envías a los niños a la escuela se pierde mucho tiempo en el transporte, en que llegan, en que se forman, a ver si está de peleas y cosas que pasan en las escuelas. Y que el tiempo real que el niño está haciendo actividades es muy poco.

A: Y además pierden muchísimo tiempo, venga a colorear, que ni siquiera es una actividad creativa de crear un dibujo, no, es rellenar de color este dibujo que ya te damos y muchas veces ya te dicen de qué color.

M: Todos los niños acaban con el mismo resultado final.

A: Por tanto, hacer 2 fichas al día no es nada, el papá está contento porque tiene lo que él quiere que es ese material escolar que a él le da seguridad y tranquilidad y el niño dispone de todo el tiempo del mundo para hacer todo lo que él quiera. Con esto has logrado que lo que parecía un homeschooling estresante se convierta en algo en el que todos están contentos. Si la familia está muy segura de que sólo quieren seguir el ritmo del niño, maravilloso. Si toda la familia está segura de que quiere hacer algo pautado, maravilloso. Pero cuando hay esas crisis de que no hay acuerdo, etc. se pueden llegar a soluciones intermedias y que todo el mundo se sienta bien porque eso es muy importante para que un homeschooling tenga éxito, que todos deben sentirse bien, no sólo los niños también los padres.

M: Gracias Azu por esta entrevista. Realmente creo que lo mejor de la educación en casa es la relación que tenemos con nuestros niños.

A: Sí, es lo mejor, es lo mejor del mundo. Ahora mientras hablo aquí contigo tengo a Ginebra mamando y creo que es lo más maravilloso, la relación que se tiene con los hijos.

M: Gracias y un abrazo para ti.

A: Muchas gracias, Mónica.

M: Chao, chao.

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Categoría: podcast

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