Por at 27th May, 2008
En la mayoría de instituciones educativas del mundo se utiliza algún método de evaluación, generalmente deberes, lecciones, pruebas y exámenes, a pesar de estar comprobado que la continua evaluación no contribuye (y en muchos casos entorpece) al buen desempeño académico.
Aquí en Ecuador se escucha que algunas instituciones de educación preescolar realizan “pruebas de ingreso” a niños desde los 3 años, y aunque estas “pruebas” no buscan evaluar conocimientos, sí hacen una distinción entre “niños aptos” y “no aptos” para estudiar en dicha institución. Los padres, claro, se sentirán decepcionados si su hijo/a no pasa las pruebas y buscarán una de “menor nivel”.
Quizá los lectores de este blog no estén en el grupo que apoya la evaluación a niños tan pequeños, pero y qué sobre la evaluación en general? Crees que es necesario saber en qué nivel de desarrollo/conocimiento/madurez están tus hijos? Yo me había preguntado si convendría utilizar algún sistema “sutil” de evaluación para poder identificar las actividades adecuadas para mi hijo, pero luego me he convencido de que quién si no él mismo para determinar cuáles son las actividades adecuadas para su edad?
Pero la “pregunta del martes” es: “Es necesaria la evaluación en cualquiera de sus formas?” , y con esto me refiero a esas formas tan sutiles que tenemos los padres de llevar *intencionalmente* a los niños a utilizar un verbo, decir un color o hacer una suma para satisfacer nuestra necesidad de saber en qué etapa del aprendizaje o madurez se encuentran.
Pienso que habría más tiempo para vivir espontáneamente (y aprender, claro) si dejásemos que los resultados se presentaran solos, el día en que nuestros hijos *espontáneamente* decidan emplear ese verbo, ese color o realizar esa suma.
Qué piensas, conviene pasar por completo de la evaluación?
pues en el jardín de mi hija no me he encontrado (aún) con ningún tipo de “evaluaciones” en el sentido de “comparar lo que ella hace con alguna norma”. sin embargo, la maestra les hace dibujar, cada mes, el cuerpo humano. así, cada niño tiene su “cuaderno del cuerpo humano” y se puede ir viendo la evolución. es impresionante como en unos meses mi chiquita (de 3.5 años) pasó de unos garabatos sin forma a un esquema corporal muy estructurado (hasta con cuello, orejas, etc…).
Yo creo que comparar las actividades o realizaciones de nuestros pequeñines con una norma no es interesante, pero tener un medio que permita ver si sus habilidades, evolucionan sí permite “palpar” su crecimiento y la adquisición de nuevas capacidades, sí resulta interesante… además que es un recuerdo maravilloso de estos años tan importantes
Siempre, pero siempre as evaluaciones de cualquier tipo me han producido dolor de barriga, literalmente. Además de pesadillas y angustia permanente.
Creo que vivimos en una sociedad en que hay que ser mejores que otros. Y eso lo tenemos bien metido en nuestra cabeza, aunque digamos que no.
No podemos aceptar, como dicen las filosofías orientales, que ya somos “perfectos”, (para ponerlo así más fácil). Solo tenemos que darnos cuenta de eso, nada más, y eso a veces es muy difícil.
No somos nuestro ego, ese yo chiquito que tenemos adentro… somos algo más y lo triste es que las evaluaciones nos hacen crecer ese ego, que es el falso yo.
siempre me pregunto ¿cuán importante es? algo que me preocupa demasiado y me ayuda a poner las cosas en su auténtica perspectiva.
por ejemplo, ¿cuán importante es poder dibujar bien un cuerpo humano a los 3.5 años?
¡gracias por el tema Mónica!
Sí Pao, realmente es fascinante ver cómo los chicos pasan de hablar solo unas palabritas a estructurar oraciones, o de dibujar “garabatos” a figuras identificables. Yo me uno a tu sentir de que es impresionante, y por eso también a diario me encuentro “propiciando” –conciente e inconcientemente- que mi hijo demuestre sus últimas habilidades. En su caso específico me he dado cuenta de que van en desmedro de su desarrollo, porque él percibe que ya estoy yo con mis intenciones (ocultas) de evaluación y cambia de actividad o la hace al revés
Por eso me pregunto si la evaluación tiene algún beneficio para los niños, y hasta para sus padres. No será que empezamos a acostumbrarnos a sentirnos “orgullosos” cuando progresan, en lugar de sentirnos orgullosos incondicionalmente (como cuando están en el vientre y no son nada mejor ni peor que ningún estándar)?
En el caso de una institución educativa puede ser importante demostrar a los padres que los chicos están “progresando” e incluso para identificar algún problema psicológico del niño, no?. Quizá en ese caso podría tener alguna importancia práctica, aunque si los adultos están conviviendo a diario con el niño tal vez tampoco sería necesaria una evaluación de este tipo.
Lucila menciona la pregunta “cuán importante es…?” Yo voy a empezar a usarla para ver qué pasa.
pues no es importante que TODOS los niños dibujen el cuerpo humano a X edad… pero sí me parece importante que se pueda ver si hay evolución en la adquisición de la representación del mundo o de sí mismo, por ejemplo…
tal vez me expresé fatal, pero lo que quice decir es, precisamente, que la evaluación NORMATIVA induce la comptetición. meintras la evaluación centrada en la persona, en el niño como individuo, permite identificar posibles dificultades de adecuación a un dispositivo como puede ser la escuela… en ese sentido la pregunta de “cuán importante es?” me parece vital ya que si veo que no hay evolución, tal vez el método escolar no convenga, o tal vez, como dice Mónica, se necesita observar la falta de evolución…
Pao, creo que tienes razón en que necesitamos un parámetro para saber que todo va bien. Yo pienso que ese parámetro no necesariamente tiene que ser el producto de una actividad propiciada por un adulto. Por ejemplo, podemos *evaluar* el desarrollo físico, intelectual y emocional de los chicos en las actividades diarias y espontáneas como: hablar entre nosotros, resolver problemas reales, expresiones artísticas espontáneas, etc. Pero esto supone tener una relación muy cercana al niño y quizá nuestra evaluación será bastante subjetiva y no la podamos poner en palabras o en un cuadro para presentarlo a los padres (en el caso de los profes).
En lugar de propiciar estas actividades podríamos observar más atentamente a nuestros niños y encontrar en cada una de sus palabras, gestos, movimientos, producciones artísticas, un parámetro que nos permita darnos cuenta de lo asombroso que ha sido su desarrollo o a su vez identificar problemas.
Pero hablo en forma bastante idealizada, porque aunque pienso que podría pasar totalmente de la evaluación sin hacerle daño a mi pequeño, todavía me cuesta confiar.
buena la pregunta,
igual lo veo, y lo manejamos en la casa, no tenemos quien nos evalúe, mas que nosotros mismos, y por supuesto que en la vida diaria, vemos como avanzan y ya