Nuestra semana de vacaciones

Por Monica at 16th August, 2008

Luego de una semana de vacaciones, con las horas mínimas necesarias de conexión al Internet y prácticamente nada de trabajo, estoy todavía igualándome con los pendientes. Pasamos unos días muy divertidos, disfrutamos de la playa, las olas y la arena…sobre todo la arena. Al día siguiente de nuestrovacaciones en la playa regreso mi hijo ya me estuvo preguntando cuándo iríamos a la playa otra vez!

Este viaje fue la oportunidad para hacer algunos experimentos, como el de programar el blog y la radio (ya lo había hecho antes pero no para una semana entera), intentar acceder a un seminario en-línea desde un centro de cómputo, probar la receta del bloqueador solar casero, el consejo de las hojas secas sobre las masetas, entre otros.

Los resultados han sido bastante satisfactorios, a excepción del acceso al seminario. Con el Blog, la Radio y la Tienda no ha habido inconvenientes, ya que ha sido suficiente un tiempito en el centro de cómputo para ponerme al día.

El acceso al seminario sí se complicó. Primero porque perdí mucho tiempo encontrando un centro de cómputo con conexión banda ancha. Cuando encontré uno resultó que lo de “banda ancha” estaba solamente en el letrero…pero al menos me recomendaron otro sitio donde sí pude conectarme;). Llegué, me conecté atrasada pero me costó escuchar porque había muchísimo ruido dentro del local (la dueña estaba viendo la TV y la gente hablaba en voz muy alta). Pensé que esto sería diferente y que podría conectarme sin problemas, pero no fue así.

Sobre el bloqueador solarbloqueador solar casero

Los preparativos para el viaje fueron bastante rápidos porque el día anterior teníamos una celebración familiar. Así que a la fórmula original le agregué el doble de óxido de zinc hasta que se hizo una pasta muy blanca, y puse a esta mezcla media cucharada de sábila rallada. Fue todo muy rápido y no estoy segura de las cantidades.

Lo cierto es que quedó una pasta blanquísima y pegajosa por la sábila.

Empezamos usando esta pasta blanca y densa desde el primer día de playa. La idea era que funcionara como protección física, así que nos pusimos bastante y sin esparcir mucho. Puedo decir que nos fue muy bien, sin quemaduras ni alergias en la piel.

Msi hermanos estuvieron muy curiosos respecto a la receta, a los peligros de los bloqueadores comerciales, y sobre todo encantados con el olor a “maní” (era el aceite de ajonjolí). Mi hermano hizo la prueba en sus dos brazos: antes de exponerse al sol, se untó del bloqueador casero en uno de sus brazos, y de un bloqueador con factor de protección 100 en el otro (sí, 100!!!). Al final de la mañana preguntó a la gente del grupo cuál era el brazo más claro y resultó ser el del protector casero. Yo no vi mucha diferencia, pero al menos la protección fue comparable a la de un bloqueador con spf 100, con ingredientes poco seguros y de precio bastante alto. Esto fue suficiente para que mi hermano se convirtiera en un usuario más de esta receta de bloqueador y mi provisión se acabó justo antes del regreso.

Sobre las masetas

Al regreso, mi plantita de la entrada me esperó como nueva, con sus hojas muy verdes y sin ninguna señal de deshidratación. No fue así con algunas plantas del jardín: las pobres estaban muy deshidratadas, casi secas. A pesar de que había llovido durante nuestra ausencia, el suelo no conservó bien humedad (excepto en algunas partes con hojarasca). Pensé que las lluvias serían suficientes y no preparrefrigerador de vasijasé al suelo para una ausencia de varios días (error).

Una sorpresa

Esta es la primera vez que me ausento por tantos días dejando productos dentro de nuestro refrigerador casero. En otras ocasiones he dejado todo abierto, pero ahora puse agua como de costumbre, un trapo húmedo cubriendo la vasija y encima una tapa bien ajustada. La sorpresa? Al regreso el agua de la arena ya estaba casi consumida, pero dentro de la vasija interior todavía se conservaba el frío.

Otros detalles y sorpresas:

- Me picó una medusa en el tobillo

- La segunda noche descubrimos que el toldo tenía varias entradas para los zancudos (que según mi hermano decían: “bienvenidos a la hostería pica-pica”)

abuelo llevando a su nieto en un rebozo a la espalda

- Al regreso pude encontrar por fin el cuajo para hacer quesos que habíamos estado buscando durante semanas. Ahora solo falta encontrar el momento ideal para ponernos manos a la obra.

- Escuché comentarios acerca de lo mucho que camina mi hijo, opuestos a los que solía recibir hasta hace poco: “no le cargues, déjale que camine, se va a hacer un vago”.

- Todavía le dimos el uso apropiado a mi traje de baño de lactancia

- Todavía nos es útil un porta bebés. Usamos un rebozo a la espalda para ciertos tramos de caminata, pero ya no el fular para el agua

- A mi hijo le atacó un perro, pero no le llegó a hacer daño

- Jugué fútbol después de mucho tiempo y hasta metí como 3 goles!

Categoría: vida con niños

No comments yet.

Sorry, the comment form is closed at this time.

Suscríbete a las entradas del blog

Suscribir por Rss

Suscribir por Email


Comentarios Recientes
  • Lety: Hola, desde México, DF,11:36 PM del sábado, con mucho Frío,...
  • Lety: En eso estamos... no habia pensado en venderlo, normalmente ...
  • Lety: vaya, y no hay forma de llevarse la plantita? no se morirá s...
  • Luisito: Yo no solo podría, sino que lo estoy deseando. Lo que pasa e...
Flickr