Uno de los beneficios de compartir la cama familiar con niños grandecitos, es la oportunidad de hablar a oscuras, antes de dormir.
Carlos muchas veces se queda dormido mientras le leo algo, pero otras nos acostamos juntos, apagamos la luz y esperamos a quedarnos dormidos mientras conversamos.
En esos minutos antes de dormir, cuando él me siente super disponible, y en ese ambiente tan relajado, surgen todo tipo de dudas. Algunas dudas del momento, y otras reservadas de durante el día, cuando yo estuve muy ocupada o no me di el tiempo de seguir con la conversación.
Este es el momento de ponernos al día, o de “igualarnos”, y quedar listos para el siguiente día de aprendizaje.

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