Más importante que un estilo de vida

 

Subiendo a un árbol de acerola en Asunción, Paraguay.

Viajar o no viajar? Esta es la pregunta que me envió Ivonne hace unos días.

Por medio de la pagina vi que viajaste con tu hijo muchas veces y quisiera algún consejo desde tu experiencia ;) ..
Soy de Chile, soy artesana y me gusta mucho viajar y a mi compañero también. Él es colombiano con él nos conocimos en Máncora y seguimos viajando juntos hasta que quedé emabarazada y estuvimos un tiempo viviendo en Colombia.
Ya tú sabes que en el embarazo se esta al maximo de sensible y yo no era la exepcion, extrañaba tanto a mi familia que tuve q venirme a Chile sola, y luego de 4 meses llegó mi compañero.

Ahora estamos viviendo en la casa de mis padres y mi hija ya tiene 7 meses, la cosa es q en diciembre queremos irnos de viaje nuevamente pero la verdad yo tengo muuuchas dudas de si hacerlo o no, mi novio esta convencido de que hay que hacerlo y que nada saldra mal, pero yo no, tengo muchos miedos, por ejemplo de tener problemas con el dinero, aunque estamos ahorrando igual temo ya que  nosotros somos artesanos y es bastante relativo nuestro ingreso.

Lo otro que me da miedo es que mi hija se vaya a enfermar o algo así… haay!!! no sé qué hacer, es tan dificil, la verdad deseeo mucho viajar eso es lo que nos hace felices, pero no quiero ser mala madre tampoco o que a ella le suceda algo malo por mi culpa.

Por otro lado mis padres me dicen que si viajamos seré egoísta y q no estaré pensando en mí bebé si no solo en mí, que la arriesgo mucho, etc.

Bueno ese es mi gran problema y quisiera saber si para ti fue tan difícil tomar la decisión… la verdad no quiero fallar como madre al pensar en mí primero y no en el bienestar de mi hija. (si es que quedarse aquí y llevar una vida “normal” es su bienestar). La verdad estoy tan confundida que ya no sé qué es lo correcto :( .

Mi respuesta:

Hola Ivonne! Qué gusto conocer a otras familias viajeras :) Justamente ahora estamos planeando volver a visitar Chile!

Respecto al viaje que planean para diciembre, me parece que si no estás muy segura lo mejor es que esperes a estarlo.

Yo no podría decirte qué es lo mejor porque no soy la mamá de tu bebé, pero si yo sintiera que “tal o cual” decisión va a perjudicar a mi hijo, no la tomaría. Tal vez dentro de otros 6 meses te sentirás totalmente conforme con esa opción y ahí será el momento.

Viajar es bonito. Es un estilo de vida que me encanta, pero no es más que eso. Viajar no puede ser mi fuente de felicidad, y te aconsejo que revises tu interior a ver si realmente es una fuente de felicidad o solo algo que te encanta hacer.

Con tu pareja han encontrado que pueden ser felices en cualquier lugar? Por qué no se lo toman como un reto: ser felices sea cual sea el estilo de vida que estén llevando. Hoy viajar, mañana no viajar, pasado mañana volver a viajar, pero que la felicidad no dependa de estas circunstancias.

Todos los miedos que tenemos son tan miedos para quien se va o para quien se queda.

Por ejemplo, a mi me parece más riesgoso mandar a un bebé a una guardería que llevarlo contigo de viaje, pero eso es lo que a mí me parece, hoy. Pero si te da miedo enviarlo a la guardería, no lo envíes. Y si te da miedo viajar con tu bebé, no viajes. Busca alternativas con las que estés en paz.

Cuando mi hijo tenía 10 meses hicimos un viaje de 3 días. Era un viaje muy loco porque tenía que caminar mucho y pasó todo el tiempo cargado de mí. Pero cuando tomé la decisión estaba muy segura de lo que hacía, porque ya tenía experiencia haciendo salidas de un día entero con él y sabía cómo manejarme. Además, él era lactante y muy saludable.

Luego cuando hicimos nuestro primer viaje mochilero aproveché que viajaban también unos amigos y fuimos juntos. Ahí descubrí que era posible viajar así con mi hijo, y que me resultaba muy manejable. Pero depende del carácter de tu bebé, de tu carácter, del carácter de tu pareja.

Así hemos ido modificando nuestro estilo de viajar y también prolongando más los viajes. En este viaje salimos en enero de Quito, y al día de hoy vamos casi 10 meses viajando.  No todos los días son fáciles, pero ya sabemos cómo funcionan muchas cosas en este estilo de vida.

Aún así, todo mi itinerario y mis decisiones las pongo en oración y, con certeza, ese es mi mayor secreto para vencer el miedo.

Solo un estilo de vida

Aunque me encanta, me RE-encanta viajar, sé que esto es solo un estilo de vida. No lo cambiaría por otro estilo de vida, pero sí lo cambiaría por cosas más importantes. Podría dejar de viajar hoy mismo. Mañana mismo. Pero por ahora el plan es seguir viajando. Si el plan cambia, será una escala más en un viaje. Las personas viajeras encontramos la forma de viajar incluso cuando no nos movemos. Qué tal alojar viajeros o conocer viajeros que pasan por tu ciudad?

Ahora que tu bebé está pequeño y no te sientes segura de viajar, te recomiendo que empiecen haciendo salidas cortas dentro de Chile. Así podrás regresar a ver a tu familia cuando los necesiten. Luego podrían elegir un destino como Bolivia, instalarse ahí 3 meses, por ejemplo. Y ver si regresan o no, si siguen viajando o paran de viajar.

Ahora son una familia y también necesitan aprender a viajar -y a no viajar- como familia.

Las salidas cortas ayudan mucho:

  • a darse cuenta de que los miedos eran-o no- fundamentados
  • a resolver los problemas
  • a conocer mejor a tu bebé en esas circunstancias
  • a conocerse mejor a ustedes mismos
  • a resolver los problemas en pequeño, para luego poder resolverlos si se presentan en grande.

Viajando o sin viajar, disfruta de tu maternidad. Esa sí es fuente de felicidad genuina y no solo un estilo de vida.

Un abrazo y buen viaje!!!

 

No existen los comunes y corrientes

Amigos, al final del recital de cajón peruano. Lima, Perú

 

A principios de este año emprendí, junto a mi hijo de 7 años, lo que ha sido el viaje mochilero más largo de mi vida.

Ha sido un viaje histórico y anecdótico por varias razones: nuestro equipaje ultra ligero, el hecho de no haberlo planeado por tanto tiempo, la compañía de nuestra masa agria, y los constantes cambios de planes.

Todo esto lo ha convertido en una aventura incomparable, en la cual hemos vivido y aprendido muchísimo.

Constantemente me preguntan qué hemos visitado, o si vamos a visitar X o Y lugar turístico. Son comunes las preguntas del tipo: “van a ir a Machu Picchu?”, “qué atracciones quieren visitar en Mendoza?”.

Siempre recibo recomendaciones de “lugares preciosos”, y por supuesto siempre agradezco saber que existen tantas opciones en una Sudamérica tan linda y diversa.

Sin embargo, el principal atractivo de nuestro viaje no ha sido ningún parque nacional ni lugar histórico. Tampoco plazas, ni platos típicos….ni siquiera sitios con naturaleza impresionante.

Lo mejor ha sido la gente que hemos conocido!

Cuando imaginábamos el viaje (originalmente en plan Quito-Lima, y “tal vez” hasta Bolivia), y hasta ahora cuando lo seguimos planeando, miramos el mapa y nos imaginamos paisajes y lugares. Sin embargo, inevitablemente terminamos encontrando algo mejor: personas.

Y algunos se preguntan cómo puedo desperdiciar mis pocos días en una ciudad, conversando toda la tarde dentro de un departamento común y corriente (“o sea que no fueron a ningún lado hoy?”); o cómo renuncio a un plan “más divertido” y decido acompañar a una familia en un día cotidiano.

Yo misma me asombro de que cada vez me importen menos los lugares y más la gente común y corriente.

Es que no hay gente común y corriente!

Eso es lo que sucede. Que los lugares, por más bonitos, impresionantes y únicos, son solo lugares. Los puedo visitar en esta ocasión, o quizás luego de 10 años, o posiblemente me pierda la oportunidad. No es algo tan importante.

Pero las personas son y están hoy.

  • Hoy mi amiga de la infancia es una nueva mamá. Luego de 10 años será una mamá experimentada y no podremos tener la misma conversación que aprovechamos en esta ocasión.
  • Hoy el vendedor del mercado tiene bananas ecuatorianas y quiere preguntarnos acerca de la vida en nuestro país.
  • Hoy hay reunión en la iglesia para interceder por necesidades que la gente tiene hoy…no luego de 10 años!
  • hoy Carlos está invitado a jugar en un partido de fútbol
  • Hoy podemos compartir con otras familias que educan sin escuela
  • Hoy los niños de la escuela de deportes de La Paz son niños y pueden jugar como niños
  • Hoy podemos sentarnos a conversar entre mamás mientras los niños están en su taller de cajón peruano
  • Hoy podemos ofrecernos para leer y releer cuentos de Navidad con nuestra nueva amiga
  • Hoy se subió esa señora al mismo bus y pudimos conversar durante el trayecto
  • Hoy Carlos puede compartir melodías con el piano y el violín de sus amigas
  • Hoy pudimos hornear un pastel de cumpleaños y apagar unas velas improvisadas
  • Hoy hay un cumpleaños y Carlos puede dedicar una melodía
  • Hoy podemos disfrutar de una deliciosa pasata casera hecha de masa madre y compartir la cena juntos

No sé si eso sea posible después de 10 años. Tal vez podamos vernos, pero no tener la misma conversación ni reírnos de las mismas cosas.

Y digo 10 años porque hace más de 10 años hice un viaje por Brasil, Bolivia y Perú, visitando algunos lugares que he vuelto a ver en este año.

Los sitios están algo cambiados, pero siguen ahí, y básicamente cuentan lo mismo. El salar de Uyuni sigue igual de impresionante, la ciudad de La Paz igualmente alta, Lima con su bruma. Pero hace 10 años no me interesaba tanto la gente, sino ir de atracción en atracción, sin perderme lo “imperdible” de cada lugar.

Ya sé, ya sé…

  • ”La Paz es demasiado fría”
  • ”Santiago está super contaminada”
  • “Máncora es demasiado turístico”
  • “El único atractivo de Oruro es el carnaval”
  • “En Calama no hay nada”
  • “en Lima hay mucho caos vehicular”
  •  “Buenos Aires es demasiado grande”
  • “Uruguay es muy caro” …

Ya lo sé! Esa sería la versión pesimista de cada lugar, pero nosotros ya hemos aprendido que no se trata del lugar, sino de la gente, de lo que es y siente la gente, y de lo que hace la gente.

Se trata de aprender, de enseñar y de compartir. Se trata de ser de bendición y de dejarse bendecir.

Y por eso estoy feliz por cada día que se fue conversando; por una que otra ojera herencia de una larga conversación hasta tarde; por cada juego simple en el campo, en un parque o dentro de un departamento de ciudad; por cada día que NO fuimos a una atracción turística; por cada caminata bajo la lluvia; por cada sonrisa, por cada carcajada, y por cada abrazo de despedida.

Las personas han sido lo principal de nuestro viaje y será lo primero que busquemos al llegar a cualquier lugar. Por eso no importa mucho el destino, porque sabemos que siempre encontramos gente extraordinaria.

Saber leer es divertido

Leer es divertido

Leer es útil, interesante y divertido

En este viaje Carlos ya está leyendo, y ha sido para él todo un descubrimiento. En la calle va leyendo “Salteñería” y le dan ganas de comer salteñas ;) . El año pasado que fuimos al Perú todavía no leía (o muy poco), y este año nos hemos dado cuenta de todo lo que se estaba perdiendo.

A Carlos le apasiona el transporte público de Lima, con sus controladores que van gritando a toda garganta la ruta de las combis. Desde hace más de dos años, que estuvo por primera vez en esa cuidad, se quedó fascinado por todo el sistema y literalmente disfruta de cada viaje.

Pero era de ver la felicidad en su cara cuando leía por primera vez las rutas. Palabras como “Carabayllo”, “Javier Prado”, y por supuesto “Musa, Musa, Sta Patricia…Banco, Molicentro” también tomaron forma en palabras escritas.

Sta. Patricia - Banco...en una combi en Lima. Carlos soltó una carcajada al leer este letrero, de una ruta tan familiar para él.

Leer le está resultando conveniente (como para saber las opciones del menú), interesante (para no perderse de nada) y divertido.

Y claro que le encanta leer, pero en palabras de él: “Me gusta más tocar la flauta”. Cada cual con sus preferencias.

 

“Todo es sol, playa y arena”

Esto de tomar tantos buses me ha puesto a la moda musicalmente ;) .

He escuchado mucho una canción (pegajosa) que  dice “contigo todo es soool, playa y areeeena”, en la cual seguramente se halaga a una chica porque no da problemas y siempre es “sol, playa y arena”…

Estaba pensando en el mensaje de la canción: “eres buena porque no das problemas”, y en realidad refleja mucho la tendencia de la sociedad.

También la de muchos padres?

Los hijos son lindos mientras son “sol, playa y arena”, pero cuando se  complica dejan de serlo. Y si no son, entonces viene el reclamo: “y por qué no puedes ser como ese niño que es solo sol, playa y arena”?

Y luego, del otro lado, los mismos padres queremos ser “sol, playa y arena” para los niños. Mostrarles todo lo bonito, ocultar que surgen problemas, no poner límites cuando debemos, arreglárnolas con las cuentas para que puedan tener los mismos lujos de sus contemporáneos.

Por supuesto, todo se descubre y a la vuelta de la esquina nos damos cuenta de que ni los niños son, ni nosotros podemos ser “solo sol, playa y arena”.

La vida es “tal cual viene”, y viene también con lluvia, problemas, límites… y a veces el viento hace que la arena se meta a los ojos. Sin embargo, esto no hace que nuestra vida sea peor, es simplemente parte de la vida.

No estoy de acuerdo en dejar llorar a los bebés “para que aprendan que en la vida se sufre”, pero tampoco estoy de acuerdo en ocultar las cosas difíciles de la vida, ni despejar el camino para que todo sea fácil.

Entre ser el turista que paga para que lo lleven en un bus de lujo  sin rozarse con la multitud, y el viajero que camina hasta la parada, se sube a un bus cotidiano, y va rozándose con la gente de la ciudad, prefiero la segunda opción. No solo que es más real, sino también más divertida.

Por eso creo que la vida debe irse mostrándose a los niños con sus altos y bajos. Con sus límites, sus días soleados,  sus complicaciones.

A veces, mi sentido común me lleva a facilitarle la vida a mi hijo, y otras veces, a dejar que la viva tal cual. Nunca busco una dificultad “a propósito”, pero normalmente llegan aunque no las busque.

Qué opinas? Qué prefieres para tu propia vida?

En La Paz, subiendo una gran cuesta a más de 3000m de altura, para llegar a un sitio donde venden lanas y comprar un total de 6 pesos (menos de 1 dolar)...luego a tejer tiras de pescar, para regalar a los nuevos amigos!!!

Aprovechando que mis botas son iguales

Mirando la Plaza Murillo en La Paz

La Geografía en la práctica

Carlos, con una viajera de la República Checa, que conocimos en Arequipa, Perú.

En todos mis años de estudiar Geografía, siempre lo de más provecho fueron las salidas de campo. En la pizarra como que las cosas no acababan de quedar claras, y siempre se necesitaba verlo “en el lugar de los hechos”.

Ahora que hemos estado ya casi un mes de viaje, conociendo gente de todas partes y caminando por encima de los mapas, me doy cuenta de cuánto puede aprenderse caminando, mirando y conociendo gente.

Carlos aprende a leer, a hacer cuentas, a hablar palabras en otros idiomas. Descubre nuevas palabras, nuevos alimentos, nuevos sabores. Acepta nuevas formas de hablar nuestro propio idoma.

Pero al andar por encima del mapa, entiende la Geografía como yo no la entendí sino hasta muy grande. El espacio geográfico alberga historia, cultura, lenguas, sabores, y gente. La Geografía es algo del día a día, y la podemos hacer nuestra.

La puedes hacer tuya cuando recibes a una persona extranjera en tu casa, o cuando decides cocinar un plato típico de otro país. Descubres el mundo cuando intentas pronunciar una palabra en un idioma completamente desconocido, o cuando  preguntas “qué hora es en este momento en tu país?”.

No sé qué haya en el programa de estudios para la clase de Geografía de hoy, pero sé que si miro alrededor, tengo el mejor curríciulo a seguir.

 

Hace unso días en La Paz, Bolivia, conociendo instrumentos musicales y sorprendiéndose con un inmenso palo de lluvia del Brasil

Frío, lluvia y filas fronterizas…pero felices

frontera Perú y Bolivia, en Desaguadero

En la frontera, mojados e improvisados

Una vida fuera de lo común

Con Luz y Atzel, de www.WasiCenter.com

Hace unos días llegamos a Lima…

Este es nuestro tercer viaje mochilero desde Quito, y este año la ruta fue Quito – Guayaquil – Máncora – Lima, con 3 días de estadía en Máncora.

Ahora llevamos una vida fuera de lo común. O aún más fuera de lo común que antes. Y me pregunto por qué algunas personas se preocupan tanto por que sus hijos sean “normales”, cuando es tan divertido ser diferente. Aquí algunas cosas fuera de lo común, que hacen un par de personas que comúnmente ya están fuera de lo común:

  • viajar con masa agria en la maleta e ir dejando hijas por el camino
  • llevar un equipaje tan grande para una estadía por tiempo indefinido, como el que llevan algunos estudiantes a sus colegios
  • hacer yogur en el hospedaje
  • disfrutar de los micros y las combis de Lima (deberían ver la emoción de mi hijo al subirse a una de estas)
  • amasar pan integral de masa agria en un mini recipiente, y cocerlo a vapor encima del arroz. Esto sí que fue un descubrimiento!
  • comprar un coco y quedarnos conversando con el vendedor sobre el tema “todo sobre el coco, transporte y comercialización”
  • almorzar comida hecha en casa (o hecha en hospedaje) mientras todo el mundo se conforma con el menú del restaurante
  • cantar “La Vieja” con tanto gusto, que llegamos a sentirnos argentinos
  • dar clases de Oyatori a niños y adultos (diversión con una simple tira)
  • Carlos: aprender mientras se supone que debería estar en la escuela
  • Calos: sus primeras lecturas, que no son palabras dentro de lo común
  • Probar alimentos y combinaciones locales. Picarnos con el cebiche
  • Hablar con gente fuera de lo común, sobre cosas fuera de lo común
  • Conocer gente super diferente, que hace cosas tan diferentes o tan similares a las que nosotros hacemos

Aún te preocupa que cierto tipo de crianza pueda hacer que tus hijos no encajen dentro del “común”?

Yo creo que nosotros no encajamos, y por el momento tampoco me esfuerzo por encajar. Es más, estoy feliz de haber salido de la caja :)

 

Cruzando la frontera Ecuador – Perú, con mi hijo

Foto: frontera Macará (Ecuador) – La Tina (Perú)

Este es parte de una serie de posts sobre nuestro último viaje por tierra de Quito a Lima en plan mochilero.

Muchos viajeros consideran que la frontera terrestre entre Ecuador y Perú es la más difícil de atravesar en Sudamérica. Yo la he atravesado 1 vez sola y 4 veces con mi hijo.

La verdad es que NO es una frontera simple de atravesar, considerando que existen fronteras en el mundo en las que ni siquiera tienes que hacer papeleo.

Pero estamos hablando de Sudamérica, y para tratarse de “la frontera más difícil”, no es tan, tan difícil ;) . Después de todo, hemos logrado atravesarla en cada uno de nuestros intentos, al igual que muchas otras personas que viajan con niños. Aquí nuestra experiencia y algunos consejos para quienes quieran aventurarse.

Antes que nada, miremos los requisitos para salir del país con menores (es bueno que confirmes si estos son los requisitos vigentes):

  • Los niños deben viajar con un documento de identidad con fotografía (pasaporte, tarjeta andina si es el caso)
  • Deben viajar acompañados de sus dos padres, ó
  • Si viaja solo con uno de sus padres, debe tener el permiso de salida del país de su otro progenitor. También sirve una patria potestad. En caso de ser niños extranjeros, no deberían pedirte este permiso. Sin embargo, en el consulado me dijeron que “tal vez” podrían hacerlo, así que en todo caso deberías andar a llevar varios originales del permiso de salida/patria potestad (Ellos se quedan con los documentos cada vez que los presentas!).
  • Desconozco los requisitos si el niño viaja sin ninguno de sus padres.

3 Puntos por donde pasar de Ecuador a Perú, y viceversa:

Existen 3 pasos fronterizos entre Ecuador y Perú. Como es un territorio en el que ha habido enfrentamiento armado, no es nada recomendable pasar por otro lugar que no sean estos 3 puntos de control.

1. Frontera Huaquillas-Aguas Verdes (Tumbes)

Esta es la frontera más transitada entre los dos países, y hay varias compañías de transporte que te llevan a través de esta frontera, desde ciudades de Ecuador como Guayaquil, Machala, o Aguas Verdes, hasta ciudades del Perú como Tumbes, Máncora, Piura y hasta Lima.

Ventajas de esta frontera para los viajeron con niños: La principal ventaja es que puedes tomar un bus directamente desde Guayaquil a Máncora (9 horas), en compañías de transporte comparativamente buenas. Recientemente Cruz del Sur está ofreciendo viajes desde Guayaquil. Esta sería al momento la opción más cómoda y segura de atravesar esta frontera. Estos buses te esperan a que hagas los trámites migratorios.

Sí hay donde comprar unos plátanos, pero los puestos de ventas de comida no se ven muy confiables. Tampoco existen baños con cambiadores ni nada parecido, pero si vas con niños puedes pedir que te presten el baño en el puesto fronterizo, que es mejor que los que alquilan.

Desventajas: Los puntos de control, tanto de Ecuador como de Perú, no están ubicados en la línea fronteriza, por lo que se requiere un viaje de 20 minutos entre cada oficina fronteriza.

Como pasa mucha gente, por lo general el trámite fronterizo es demorado durante el día (al menos 1 hora, pero puede extenderse a 3 ó 4, si “se va el sistema”). A veces las filas son largas. Hace mucho calor.

Seguramente te encontrarás con la burocracia de uno u otro país. Lastimosamente es frecuente que te pidan una coima (especialmente en el lado Ecuatoriano, según conozco). En este último viaje no me querían dejar salir del Ecuador, a pesar de tener todos lo documentos (me pedían documentos que ni siquiera se pueden tramitar). Como no estaba dispuesta a dar ninguna coima, dije que llamaría al ministerio de Relaciones Exteriores y en unos minutos más me dejaron pasar. Lo irónico fue que a pesar de todas las barreras que pusieron debido a que salía del país con un menor, nunca le miraron a mi hijo, ni comprobaron que realmente existiera, ni que su cara fuese la misma del documento de identidad.

 

Calor, y espera en la fila para salir de Ecuador, en el puesto de control de Huaquillas. Mi hijo se hizo amigo de los compañeros de fila. También se pueden comprar bananos (enero/ 2011)

 

Recomendaciones: Nunca pases la frontera por ti mismo/a. Es mejor tomar un bus que vaya de un pueblo o ciudad en un país, hasta el otro. Yo pasé esta frontera sola una vez (antes de ser mamá), y es muy complicado y más caro, porque luego de terminar los trámites en el un lado, tienes que buscar transporte hacia el otro lado, y si no conoces la ruta te arriesgas a que te lleven a dar una vuelta más larga, te cobren más, y se ponga en peligro tu seguridad.

Si vas a cambiar dinero, es mejor hacerlo del lado del Perú, porque al menos estos están dentro del puesto fronterizo, en un lugar resguardado.

* Pasar la frontera durante la noche puede ser una buena opción, aunque se conoce que a la 1 de la madrugada se “va el sistema” en las oficinas de migración ecuatorianas, y si el bus no alcanza a llegar a esa hora, la espera sería larga. Yo he pasado la frontera en la noche una vez con mi hijo (Perú-Ecuador), y fue bastante bueno porque no había gente y sí alcanzamos a llegar antes de la 1am a la frontera Ecuatoriana. También los funcionarios están más cansados y no se ponen a revisar tanto los papeles. La desventaja fue tener que bajar del bus con el niño en brazos, aunque yo pedí que me cedieran el puesto en la fila y nadie se opuso (nadie más iba con niños).

2. Frontera Macará – La Tina

Esta opción es la segunda más popular, para quienes prefieren una frontera más tranquila y fácil de cruzar. Solamente existe una compañía que cruza la frontera, en la ruta Loja (Ecuador) – Piura (Perú). Nosotros hemos cruzado una vez por esta frontera y escénicamente me gustó más.

Ventajas de esta frontera para los viajeron con niños: Esta frontera es muchísimo menos transitada, y en este caso los puestos de control sí están ubicados en la línea fronteriza, por lo que el bus solo tiene que hacer una parada. Entre los viajeros con los que he conversado, esta frontera tiene fama de ser menos burocrática que la de Huaquillas. En general hay un ambiente más tranquilo y el paisaje es muy bonito desde Macará hasta Loja, ya que se va de la costa a la sierra. Puedes cruzar la frontera en unas 8 horas.

Desventajas: En realidad esta sería la frontera ideal, a no  ser por esta gran desventaja: La única compañía de buses que atraviesa la frontera ofrece solo su servicio regular, con buses que van parando en cada pueblito, bastante incómodos y sobre todo desorganizados. El año pasado usamos este servicio (Transportes Loja) y al comprar el boleto me vendieron como “directo, sin paradas”, pero fue dejando y recogiendo pasajeros por todo el camino. Al llegar a Loja, nos encontramos con que nuestra maleta no estaba…nunca supimos dónde ni cómo se extravió, y esto fue causado en parte porque la compañía no nos dio tickets de equipaje. Otro problema es que al llegar a Loja, el bus se estaciona en el “terminal”, que no es más que un espacio super abierto en donde el controlador pone todas las maletas antes de que los pasajeros las recojan, y cualquier persona podría llevárselas (un problema del terminal de Loja, en sí mismo). No he usado baños ni comprado comida, pero te recomiendo llevar tus provisiones para el viaje, que dura entre 8-9 horas.

Recomendaciones: Si decides ir por esta ruta con niños, te recomiendo que busques compañía. Si van mamá y papá será suficiente, para vigilar bien las maletas. Yo usaría un candado de bicicleta para anclar la maleta a la bodega del bus, y hacer más difícil que se la sustraigan en las múltiples paradas. Otra opción es llevar un equipaje muy ligero y llevarlo en la parte de arriba del bus. Toma en cuenta que en la frontera tienes que bajarte del bus, y sería mejor llevar todo el equipaje contigo para evitar sorpresas.

Regresando del Perú al Ecuador, en la frontera de Macará (febrero 2010)

Este señor fue presidente Interino del Ecuador por poco más de un año, así que resulta “literario” mirar este recordatorio en un lugar tan alejado y olvidado. Me refiero a que me traen a la menta las novelas de García Márquez.

3. Frontera Zumba – Jaén/ San Ignacio

No conozco esta frontera, y es la menos transitada. Sé que es muy tranquila y de trámites rápidos, casi sin turistas extranjeros, pero el transporte es más complicado, ya que no existen buses directos y hay que subir a varios buses y una camioneta, antes de llegar a Vilcabamba.

A pesar de las dificultades del transporte, esta opción resulta atractiva si vienes de visitar Chachapoyas en Perú, y quieres ir a Vilcabamba (el valle de la longevidad) en Ecuador, o viceversa. Aunque la distancia es similar a la de las otras rutas fronterizas, parece que en este caso podría tomar más tiempo por el cambio de transporte, y habría que separar unas 9-10 horas para ir de Vilcabamba a Jaén.

Me gustaría mucho conocer Kuélap (Chachapoyas, en Perú), y esta sería la oportunidad para conocer esta frontera.

Sin conocerla, me atrevo a recomendar que el equipaje sea muy ligero, ya que hay que subir y bajar de una camioneta (pick-up) con niños y equipaje, además de que los buses seguramente no son muy modernos.

Recomendaciones generales para cruzar estos puntos fronterizos

  • Tener todos los documentos sellados por todos quienes te deban sellar / firmar (cuando obtengas los papeles, pregunta siempre si “con ese sello es suficiente” o si hace falta alguna otra firma)
  • Ten a mano los teléfonos de las oficinas del consulado de tu país, Ministerio de Relaciones Exteriores, y oficinas de migración.
  • Guarda copias de todos tus documentos en tu equipaje, y deja también unas en casa
  • Lleva poco equipaje y vigílalo bien
  • Lleva contigo una guía actualizada de viajes, que te dará la ruta, costos del transporte y otros detalles importantes. Yo uso estas: Guía de Ecuador, Guía del Perú.
  • Intenta no sobresalir con el vestuario. Lleva ropa cómoda y simple
  • Provéete de alimentos y agua para el camino. Si “se va el sistema” en la frontera, tendrás que esperar poco o mucho tiempo hasta que regrese, y los niños suelen tener hambre cuando están impacientes
  • Si viajas en la noche, lleva un porta bebés para bajar con tu(s) niño(s) dormidos. En cualquier caso, hay que prever que los niños podrían llegar dormidos a la frontera.
  • Cuando te toque el turno, ten claro el tiempo que vas a quedarte en el otro país y los motivos. No digas que te quedarás menos tiempo del que tienes planeado (di más tiempo del planeado), porque podrían sellar tu pasaporte con menos días de permiso de estadía. He visto que a otras personas no les dan todo el tiempo de estadía que solicitan, o les dan justo lo que ellos dicen que demorará el viaje, sin dejar espacio para cambio de planes.

En resumen…

Cruzar la frontera quizás sea la parte más complicada de hacer un viaje mochilero Ecuador-Perú, pero ir por tierra te brinda la oportunidad de disfrutar cada pedazo de vegetación exuberante, mirar muchas caras de gente local, y entablar conversaciones bien interesantes sobre la vida en esos lugares tan alejados. Lastimosamente no existen vuelos entre las ciudades fronterizas, y la otra opción menos complicada es tomar un avión Quito o Guayaquil – Lima, el cual te lleva en pocas horas a tu destino, a un precio equivalente a un viaje mochilero de un mes, sin la posibilidad de todo el intercambio y aventura.

 

El Museo de Oro del Perú

Durante nuestra pasada estadía en Lima visitamos el Museo de Oro del Perú y Armas del Mundo. Lo comenté en el muro de Facebook, refiriéndome a la necesidad de explicarle a Carlos lo qué eran las “armas del mundo”.

Por qué decidimos visitar este museo:

En mi guía de viajes el museo de oro estaba muy recomendado, así que lo pusimos en la lista de lugares a los que iríamos si era posible. Una tarde estábamos en un mercado en Angamos, hubo tiempo, me di cuenta de que la calle Angamos se convierte en la calle Primavera (no era difícil llegar en transporte público), y decidimos ir para allá, luego de comprar un coco por solo 1 Sol!

El precio de la entrada fue lo más caro que pagamos en Perú (18 dólares por los dos). En realidad tuve que pagarlo en dólares porque no tenía tantos Soles. Casi me desanimo de pagar tanto…y qué tal si Carlos se cansaba y no podíamos ver mucho del museo?

Entonces, lo primero que hicimos fue sentarnos. Carlos a comer su coco y yo a leer algo sobre el museo. Luego él se puso un rato a jugar con sus burbujas. Ya bien descansados y comidos, entramos al museo de Oro.

En el Museo de Oro

Este es sin duda el museo con más oro que he visto en mi vida. Sobra decir que es impresionante. Miramos muchísimas piezas, deteniéndonos solo en las que más nos llamaban la atención. La mayor parte de piezas son preincáicas, y es tan impresionante la cantidad de oro como el trabajo y las técnicas, que también son explicadas.

A Carlos le gustaron las narigueras.

Ma, imagínate yo con esa nariguera, no vería nada.

También me preguntaba mucho para qué servían ciertos objetos, y se alegraba cuando encontraba algún pájaro o animal en los diseños.

Por supuesto, no se puede tocar nada. Es solo mirar y mirar, por lo que hay que planificar una visita rápida si es con niños pequeños. Creo que es mejor ir con niños de 5 en adelante, o que ya les guste detenerse a mirar piezas. Si vas a quedarte muy poco, no lo recomiendo, ya que hay otros museos con pocas, pero asombrosas piezas de oro (por ejemplo el Museo del Banco Central de la Reserva, entrada gratuita). Carlos estuvo a punto de aburrirse con tanto oro y piedras preciosas, pero para mi suerte siempre surgía una pieza que lo animaba.

Tal vez debí explicarle que el oro es un material muy caro y que es muy difícil encontrar tanto oro en un mismo sitio. Para él el oro es un material brillante y bonito, y yo preferí que vea los objetos como arte y no como tesoro “caro”.

El Museo de Armas del Mundo

La parte de arriba del museo está dedicada a las armas del mundo: cañones, dagas, armaduras, escudos, espadas, rifles, pistolas…de todo para la guerra.

Pronto me vi enfrentada a la pregunta: para qué es esto? Decidí explicar lo que me preguntara. Que las armas son objetos que se usan para cazar y para la guerra, y que la guerra es una pelea entre un grupo de personas con otro grupo de personas. Que en ese tipo de peleas algunos deciden matar a las otras personas, y que para eso usan las armas.

No seguí explicando porque Carlos no estuvo tan interesado. Él solo quería saber las generalidades y no siguió preguntando más. Tal vez le pareció algo muy lejano y no se interesó tanto, así que solo pasamos por las salas mirando algunas piezas.

A mí sí me pareció interesante ver las armas antiguas. Vi algunos “regalos” que se hacen entre los comandantes generales de diferentes países: Qué increíble que alguien regale a otra persona un revólver, o un puñal, no? Parece que esa es la norma entre algunas personas. No sé qué dedicatoria habrán puesto…”espero que nunca la uses”, o algo así?

A Carlos le gustó el corredor con uniformes de Samurais y las armaduras. Me preguntó que si podía mandarse a hacer una para él.

En conclusión, para mí fue super interesante. Para Carlos, no muy diferente que otros museos: con cosas que nunca había visto y explicaciones extrañas. A la salida me dijo que quería volver otro día.

Cómo explicaste el tema de la guerra a tus hijos? A qué edad les interesó?

Nota: en ninguna de las salas se permiten fotografías.

Encuéntranos en...

Conéctate con Familia Libre