Información o instinto?
August 16, 2010 by Mónica
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Ayer tuve una oportunidad de continuar con la lectura de No Contest, y otra vez encuentro algo que me remueve el piso.
Aunque el tema de la lectura tenía que ver con el juego y los deportes, me puse a pensar en lo mucho que dependemos de la información o las investigaciones, o las pruebas científicas.
Cada vez dependemos menos del sentido común y los instintos, y hasta para confiar en nuestros instintos necesitamos de un libro que nos diga que es bueno hacerlo y tenga pruebas científicas de que quienes confían en sus instintos tienen mejores resultados.
Y es que por un lado quiero relajarme completamente frente a la educación y crianza, pero por otro está la “madre responsable” que tiene que verificar que “todo vaya de acuerdo a su tiempo, a su ritmo y de acuerdo a sus instintos”.
Podré relajarme completamente y simplemente confiar y disfrutar de lo que vaya viniendo? Y si lo logro, no estaré en problemas como una mamá irresponsable que no toma el control sobre la educación de su hijo?
Hay demasiadas investigaciones y demasiada preocupación por controlar todo lo que hacemos, lo que aprendemos, lo que comemos y lo que creemos, y más que industrializados quizás estemos intelectualizados.
Con toda esta preocupación solo seguimos descubriendo nuevos problemas de aprendizaje, que se solucionan con más investigación y métodos de aprendizaje que a su vez necesitan más investigación.
Qué piensas de todo esto?
Cómo recibes la idea de confiar y disfrutar antes que intelectualizar?
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Kanjis antes de letras
August 9, 2010 by Mónica
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El kanji de “tako” (pulpo) y el de “ame” (lluvia), por Carlos, que todavía no escribe palabras en Castellano
Últimamente andamos dedicados a los Kanjis (ideogramas japoneses)
Carlos vivió algo más de su primer año en Japón, y tiene una pasión por tolo lo japonés. También leyó kanjis muchísimo antes de leer su primera palabra, y es que esta forma de lectoescritura, aunque es bastante más “compleja” en cierta forma, también es más lógica.
Para un niño, definitivamente leer un kanji debe tener más sentido que leer una palabra, ya que un ideograma tiene en sí un significado, que por lo general está muy relacionado con su forma. Una palabra, por el contrario, es un conujunto de letras que no nos recuerdan nada…la A es la A, mientras que el kanji de “ame” (lluvia) tiene gotitas de agua.
Yo sólía escribir entre 1000 y 2000 kanjis, pero ahora creo que ya ni 20…así que a veces me pongo a escribir para no olvidarme, y a Carlos le fascina seguirme. Ahora tengo un compañero de estudio
Carlos tiene sus preferidos, entre ellos el de “tako” (pulpo), el de “neko” (gato), el de “ame” (lluvia)…sus preferidos no son necesariamente los más fáciles. De hecho, el kanji de “tako” yo nunca antes lo había aprendido hasta que me pidió que se lo mostrara.
Cómo lo hacemos:
Si a Carlos o a mí nos dan ganas de hacer kanjis, sacamos las hojas, las acuarelas y pinceles, y nos ponemos a dibujarlos. A veces Carlos saca alguna de sus tarjetas de kanjis para que las imitemos, otras veces solo me pide que le muestre alguno y soy yo la que tengo que sacar mis libros
.
Luego yo hago los trazos, de uno en uno, contando…”ichi, ni, san…”, esperando en cada uno a que Carlos haga el suyo. Cuando sé cómo se llaman las partes, le digo “vamos con kusa”, o “vamos con hatake”, pero generalmente no sé
. Con estas partes, ahora ya le digo solo “kusa”, en lugar de mostrarle de uno en uno los trazos.
Así me va siguiendo, y si le falta espacio sigue haciendo en otro lugar de la hoja, pero hace todas las líneas. Me hace gracia porque a pesar de que a veces le salen muy desordenados, se logra entender el significado, lo que no sucedería con una letra si sus partes no se colocaran en el lugar correcto.
No sé cómo funcionaría si yo no supuese Japonés, pero creo que igual sería divertido aprender juntos. Lo que hay que saber es que cada trazo de un kanji se escribe en un orden y en una dirección determinados. Esto se puede ver en cualquier web o libro que enseñe esta escritura.
¡Me avisas si te animas!
El sombrerero de Ibarra
July 26, 2010 by Mónica
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El otro día, de visita en Ibarra, mientras esperábamos a que mi tía hiciera unas compras en el mercado, nos pusimos a caminar mirando los locales comerciales. Unos pasos más allá nos encontramos con esta sombrerería tradicional, a donde entramos pidiendo permiso porque de seguro no íbamos a comprar nada.
El dueño (foto) nos dejó entrar y pronto nos hizo la conversa. Nos contó del procedimiento, de los precios y de cómo este era un negocio muy movido hace varias décadas.
Este señor sombrerero con más de 60 años en el oficio, fue muy amable al contarnos sus experiencias, dejar a Carlos pasar al taller, y hasta invitarle a “venir a aprender cuando seas más grande”.
Fueron 5 o 10 minutos de “sombrerería tradicional intensiva”…
…Mi tía nos llamó para decir que nos estaba esperando y tuvimos que despedirnos enseguida. Seguramente volveremos a saludarlo la próxima vez que vayamos a Ibarra.

Aprendiendo a leer…música
July 19, 2010 by Mónica
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Con 5 años, Carlos ha mostrado algo de interés en aprender a leer y escribir. A veces pregunta qué dice aquí o allá, o lee cuentos enteros inventándose las historias. También reconoce la mayoría de letras, resultado de cientos de preguntas del tipo:
“qué letra es esta?”
Pero este interés por la lectoescritura no ha llegado todavía muy lejos.
No la lectoescritura tal y como se la entiende, pero sí leer y escribir música.
Ahora que lo pienso, siempre tuvo este interés. Desde muy pequeño se sentaba al piano y buscaba una hoja para “leer” sus partituras. Hace ya unos dos años escribió toda una cantata navideña en un cuaderno, y se paraba a dirijir mientras nosotros la ensayábamos.
Recientemente dio un paso que no me esperaba: le pidió a su profesora de flauta que le enseñara a leer y a escribir.
Así que ahí estamos. Haciendo puntos sobre una línea y ensayando la clave de sol, leyendo pentagramas y jugando a que leemos. Yo tampoco leo muy bien la música, así que aquí veo mi oportunidad para aprender.
¡Las letras y palabras quedarán para otra ocasión!
Hay que seguir soñando…
July 12, 2010 by Mónica
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Cuando le desperté a Carlos un día en que teníamos que levantarnos temprano y le ofrecí su toma matinal de leche materna, abrió los ojos a medias y dijo entre sueños:
Hay que seguir soñando…¡mañana me tomo la leche!
Luego se dio la vuelta y siguió durmiendo.
¿Ya te ha pasado que estás en medio de un sueño y al despertarte quieres volver a dormirte para “atraparlo”?
A mí personalmente me encanta soñar, y sí, algunas veces he tenido éxito atrapando sueños interrumpidos. Pero ese día por primera vi al sueño como una actividad más de “escuela en casa”.
Pensándolo bien, yo he aprendido muchas cosas acerca de mí, de otras personas, y del mundo, a través de los sueños. Me he planteado interrogantes luego de soñar algo, y con seguridad soñar ha sido una parte importante de mi desarrollo intelectual y emocional. Recuerdo incluso que un par de veces en mis años de universidad, encontré la manera de solucionar un ejercicio de Cálculo mientras soñaba, y al despertar me levanté corriendo a anotarlo.
¡Seguro! Esas horas de sueño son tan importantes para recuperar fuerzas y mantener la salud, pero también para plantearnos nuevas formas de ver el mundo, proponernos interrogantes y APRENDER.
Siendo así, la escuela en casa dura más de lo que pensé. Son 24 horas de clase/día.
[zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz]

photo credit: abbybatchelder
¿No es una forma de excluirlos del aprendizaje formal?
June 28, 2010 by Mónica
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Hace unos días recibí este comentario, que termina con una duda:
Hola Mónica, nuevamente te escribo.
A pesar de que considero muy lesionante el sistema educativo, no veo como opción estar con mi hijo él y yo de fijo cada día y noche.Ahora estoy esperando a que termine su grado, tengo atragantadas un montón de malas vivencias de este famoso colegio XXXX. Creo que el YYYY es una buena opción, pero apenas he hecho un primer contacto. Tengo miedo de quedarme sin colegio para mi hijo, o de que inicie en cualquiera con el fin de no perder su escolaridad. Va a cuarto grado, tiene 9 años.
Entiendo que tienes a tu hijo sin escolaridad y sin seguir un plan de estudios. ¿No es una forma de excluirlos de contextos de aprendizaje formal posteriores?
Aquí mi respuesta:
Como siempre, ¡gracias por escribirme! No siempre alcanzo a contestar todos los correos, pero sí que los leo a todos.
Es lamentable escuchar historias decepcionantes de los colegios. Creo que ya conozco demasiadas, considerando que ni siquiera ando buscando colegio para mi hijo.
Realmente no podría recomendarte un colegio, pero sí puedo recomendarte que no te quedes satisfecha con unas pocas visitas. Sería ideal que conozcas a otros padres/chicos que asistan al colegio al que piensas enviar a tu niño, y que puedas entablar una relación con los profesores.
Por supuesto, te recomiendo probar con la educación en casa, solo como experimento. Ahora que tu hijo está de vacaciones, separa unas semanas para ver cómo sería la vida educando en casa. En estos días podrías verificar cosas como: Qué actividades podrían programar? A qué cursos “extra curriculares” y eventos culturales le gustaría asistir a tu hijo? Podría asistir acompañado de otros familiares o amigos? Cuánta atención y tiempo demandaría de ti?
Mientras llevas estos días de “jugar a educar en casa”, toma notas de todo lo que veas que tu hijo aprende, de cómo se siente, y de las actividades en general y de todos los puntos buenos y malos que puedas anotar.
No te sugiero esto esperando que te enamores de la educación en casa y te quedes con esa opción, porque ni siquiera los conozco personalmente. Creo que este ensayo te podría ayudar a conocer mejor la forma de aprender de tu hijo, para así sentirte más segura a la hora de escoger una escuela, un método educativo, o de tratar con los profesores del lugar que elijas.
Respecto a la segunda parte de tu pregunta:
¿No es una forma de excluirlos de contextos de aprendizaje formal posteriores?
Pienso que la educación en casa podría -o no- resultar en la falta de interés de mi hijo por ser parte de estos contextos de aprendizaje formal. Es decir, mi hijo podría decidir no ir a la universidad. En caso de que sí quiera ir, tendríamos que asegurarnos de que cumpliera con los requisitos del centro de su elección, considerando que muchos jóvenes no pueden elejir la universidad tan libremente (por razones de dinero, de cupos, de exámenes de ingreso, de visas, etc). Tampoco asistir al colegio te asegura que podrás asistir a la universidad de tu elección y a la carrera de tu elección.
Considero que una educación libre, en casa, le dará a mi hijo más opciones, tanto de ingresar a universidades (si es su deseo) como de tener planes alternativos, que le lleven a cumplir sus propios propósitos. Por ahora miro al joven Carlos jugar al chef, le compro su comida de papel y asisto a sus conciertos diarios de flauta.
El futuro Carlos López
June 21, 2010 by Mónica
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A quién quieres que se parezcan tus hijos en el futuro?
El pasado viernes Carlos se presentó tocando la flauta traversa en un recital de su escuela de música. Al final de la presentación, una señora le felicitaba a más no poder (yo me mantenía a una distancia en la que no alcanzaba a escuchar todo lo que le decía).
Ella le dijo algo como
“vas a ser el futuro Daniel XXX”
Este comentario me hizo gracia, soloamente porque no es algo de todos los días, pero en realidad no me parece nada apropiado para un niño.
Estaré feliz y orgullosa de ver a mi hijo convertido en el futuro Carlos López :) No puedo esperar más-ni menos!
Aquí el video del recital, con la pieza “Sí, La, Sol”
Estoy feliz de haber presenciado esa caída
June 14, 2010 by Mónica
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Hace unas dos semanas Carlos se cayó en las escaleras.
Se golpeó la columna en los bordes de las escaleras; una de esas caídas que asustan.
Ahí estaba yo y lo vi todo. No pude hacer nada para evitar que se golpeara, pero estuve ahí inmediatamente luego del golpe.
Luego subimos al departamento y envolví la zona del golpe en hojas de col. Con todo su dolor, estaba ilusionado por las hojas, y luego por mostrarme cómo hacía para sentarse o moverse sin que le doliera.
La herida se curó rápido. Esa misma noche ya no se veía grave y estaba sintiéndose mucho mejor. En pocos días recuperó su movilidad y mostraba todo orgulloso su “herida”.
He pensado en lo bueno que es poder estar cerca cuando mi hijo se cae. Es tan tranquilizador haber visto lo que pasó y saber qué hacer, poder consolarlo en el momento en que más le duele la caída, y dejarlo reposar todo lo necesario para su buena recuperación.
Educar en casa no me garantiza que estaré presente en todas las caídas de mi hijo, pero sí me da muchas oportunidades de acompañar, atender y consolar la mayoría de estas. Esto, para mí, es un privilegio y una tranquilidad.
La escuela de antes de dormir
June 7, 2010 by Mónica
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Uno de los beneficios de compartir la cama familiar con niños grandecitos, es la oportunidad de hablar a oscuras, antes de dormir.
Carlos muchas veces se queda dormido mientras le leo algo, pero otras nos acostamos juntos, apagamos la luz y esperamos a quedarnos dormidos mientras conversamos.
En esos minutos antes de dormir, cuando él me siente super disponible, y en ese ambiente tan relajado, surgen todo tipo de dudas. Algunas dudas del momento, y otras reservadas de durante el día, cuando yo estuve muy ocupada o no me di el tiempo de seguir con la conversación.
Este es el momento de ponernos al día, o de “igualarnos”, y quedar listos para el siguiente día de aprendizaje.
La Escuela de Fútbol
May 31, 2010 by Mónica
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No sé bien cómo empezó esta afición por el fútbol. Según los archivos de este mismo blog, parece que hace más de un año Carlos ya estaba interesado en este deporte.
Parece que fue el libro Tricolor, acerca de la clasificación y participación de la selección ecuatoriana de fútbol en el Mundial del 2002 (Japón-Corea), el que le enganchó con este deporte.
Más que enganchado…se convirtió en uno de sus libros preferidos, y lo vuelve a sacar frecuentemente.
{Esto, considerando que yo soy casi ignorante en este deporte, que no soy fanática de ningún equipo y que nunca “soñé” en tener un hijo fanático del fútbol.}
La vida da vueltas…
…Y heme aquí, llevando a Carlos a una escuela de fútbol, mirándolo correr entusiasmado con el balón y decirme que sí, que quiere que lo inscriba.
Todavía no me he decidido nos hemos decidido. Quiero que asista a varias clases de prueba antes de comprometernos.
Él dice que quiere ir.
Yo digo que quiero esperar a que asista a más clases de prueba.
Sin duda, la educación en casa nos tiene sorpresas inesperadas.
Inesperadas pero lindas sorpresas, al ver a nuestros niños formar sus propios criterios y encaminarse hacia sus propios gustos.



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