Cinco

 

calendario

 

 

Creía que estaba tranquila, pero ahora que cada vez es más una posibilidad según me acerco a casa empiezo a impacientarme. Casi hasta me molesta físicamente tener que subir las escaleras. César no entiende que tenga que ser ya, creía que esperaría a mañana, pero sé que esto es fiable y yo no puedo seguir esperando. Esta impaciencia me va a matar.

 

Siempre me he sentido un poco ridícula con estas cosas. Supongo que si fuera un hombre sería más fácil, pero es que nunca sé a dónde empezar a apuntar. Y tampoco estoy muy segura de en qué momento detenerme. Rasgo el paquete y leo las instrucciones. Como si no supiera de sobra cómo funciona. Vamos allá. ¡No! No, aún no. Mejor me recojo el pelo. Joder, me voy a mear encima de los nervios. Hala, una coleta bien mona para que no se me caiga todo el pelo encima de la cara. Ahora sí. Vamos allá. Apunta, dispara, espera, quítalo, pósalo, espera… Dios, esto es lentísimo. Espera. Einstein, qué bien afinaste sin conocer estos cacharros. Llegas a conocerlos y tendríamos teoría unificada. Espera. El reloj parpadea. El mío interno ha debido detenerse. Espera. Ha pasado ya un minuto. Todavía un minuto. Ahí está, con letras prístinas como estrellas, ¡oh, sabia tecnología! “Embarazada”. Pero aún ha pasado un minuto. ¿Quedan dos? En la pantallita cabe un “No” delante de ese “Embarazada”. Que no salga. Que salga. Que no salga. Sale algo más. “Embarazada. 2-3”. Ostia… Sonrío. Me embarga. Casi lloro. Y de pronto “Oh dios… Qué hemos hecho.”

 

Me voy al salón. Tu hermano duerme en el sofá y tu padre ha tenido que saberlo nada más verme. Por aquello de que yo entré primero y mi mandíbula arrastrándose tres metros por detrás. Le pongo el test delante, apoyado en la mesa, y me siento en la sillita azul en la que come tu hermano. “¿Qué piensas?” ¿Me pregunta qué pienso? ¿Tengo que pensar? ¡No soy capaz de pensar! “Embarazada. 2-3”. Me quedo un buen rato mirando esa pantallita en silencio, intentando descifrar qué significa. Significa que estoy embarazada. De entre dos y tres semanas. Sé exactamente qué día fue: ese día que tentamos a la suerte y nos permitimos ser un poco irresponsables, bajo la premisa de “ya sería coincidencia”. Coño, pues fue. Significa que todo va a cambiar otra vez. ¿Significa que voy a querer menos a tu hermano? ¿Que voy a dedicarle menos tiempo? ¡No estoy preparada para quererle menos! ¡No estoy lista para quitarle tiempo! Ya lo entiendo. Significa que tengo miedo, hija. No sé muy bien a qué, pero tengo miedo.

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Ejercicios durante el embarazo

¿Estás embarazada? ¡Felicidades! Tu cuerpo estará experimentando muchos cambios y, para sentirte bien durante toda la gestación, comer, descansar y hacer ejercicio son buenos compañeros.

Si tu ya hacías algún ejercicio, y no tienes contraindicación médica, seguramente podrás continuar con ellos.

Si no practicabas ejercicio en el momento de embarazarte, ¡no importa! sal a caminar, de preferencia diario, a un paso que te resulte cómodo; además puedes ayudarte con la pelota que identificamos como de Pilates: siéntate con las piernas abiertas sobre ella y rebota suavemente, siempre con cuidado de no caerte, puedes ponerte cerca de una pared y detenerte con un mueble cercano.

Lo importante es que no permanezcas sedentaria, sal de tu casa, disfruta la naturaleza, busca un espacio arbolado cerca y ve ahí a respirar, canta, rie, baila…

Sé feliz, tu bebé lo aprenderá.

Áurea es una mamá mexicana que escribe sobre lactancia, crianza respetuosa, y ecología. También puedes leer y comentar sus recetas todos los sábados.

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Belly belt – ¡transforme sus pantalones y faldas en ropa maternal!

Durante el embarazo las mujeres nos vemos privadas de utilizar la mayor parte de prendas regulares, debido a nuestra nueva figura. Sin embargo, tenemos que adquirir prendas especiales para usarlas durante estos meses. ¡Con el Kit Belly Belt esto ya no es necesario!

Con el Kit Belly Belt es posible extender sus pantalones, shorts y faldas para convertirlos temporalmente en ropa maternal y utilizarlos durante todo el período de embarazo, e incluso durante las primeras semanas posteriores al parto.

El Belly Belt no solamente representa un ahorro, sino también nos brinda la posibilidad de utilizar las prendas que nos gustan y que sabemos combinarlas, sin tener que sujetarnos a las opciones en ropa maternal.

Como complemento ideal del Belly Belt, les sugiero utilizar las Extensiones para el embarazo, que en conjunto les permitirán utilizar prácticamente toda su ropa, incluyendo camisetas y blusas.

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