Por: Vivian Watson (84 Artículos)
Periodista, escritora, traductora y mamá de un niño de tres años. Escribe acerca de lo que significa convertirse en madre: embarazo, parto, postparto, lactancia, crianza y todo lo relacionado con los primeros años.
Ahora que mi niño Tobías tiene 3 años y medio, mi familia ya se ha acostumbrado (¿o debería decir resignado?) a mi forma de crianza. Ya no se sorprenden de que no lo obligue a hacer lo que no quiere (como dar besos cuando no tiene ganas) y de que, cuando es necesario que haga algo que no quiere, como tomar una medicina por ejemplo, prefiera negociar con él antes que imponerme a la fuerza. A lo que no se resignan del todo aún es a mi rechazo profundo hacia la televisión (“¿y el pobre no se aburre?, me preguntan), y al exceso de dulces. Y es agotador tener que explicar una y otra vez por qué no quiero que mi hijo vea la tele, por ejemplo (de los efectos del exceso de azúcar ya ni hablo). Ni siquiera me escuchan, pero ya me da igual
Era mucho peor cuando Tobías era un bebé, sin embargo. “Deja que llore un poco, no le va a pasar nada”, “ponlo en la cuna para que se acostumbre”, “no seas tan exagerada”. Por suerte tengo fama de testaruda y de hacer las cosas a mi manera, así que en realidad nunca esperaron que les fuera a hacer caso
Pero sé que puede ser muy molesto y confuso para algunos padres, sobre todo primerizos, el escuchar tantas críticas cuando han optado por una forma de crianza que, lamentablemente, no es la habitual.
¿Recibes críticas hacia tus decisiones sobre la crianza de tus hijos? ¿Cómo las manejas?
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Síiii, me critican!! Tengo una hija de 20 meses y mi instinto va contra los convencionalismos de “no malacostumbrar al bebé”. No me tengo que disputar mucho con nadie porque aparte el padre de mi hija, tengo muy poco contacto social, lo cual tampoco es muy agradable. En estos momentos, vivo en un país extranjero y no tengo trabajo.
Aquí en Bélgica la mayoría de las mamás, a los 6 meses ya han dejado de amamantar a sus bebés, es muy mal visto que los papás duerman con el bebé, etc. Como soy colombiana, la gente cree que mi forma de criar es exótica y en la medida en que interactúo poco con ellos, pues no me molestan. La cuestión es más bien con mi compañero, que se ocupa poco de nuestra hija y a veces aplica el esquema autoritario… hay grandes diferencias con él en cuanto a la crianza de nuestra hija.
Cuando vaya a visitar a mi familia a Colombia, espero sus reacciones…
Hola Vivian, por primera vez me animo a dejar un comentario. Pues yo aun no tengo ese problema, mas bien hasta cuando nazca mi bebe. No se como voy a manejar el asunto de no ver television, de no tomar refresco, de no comer dulces, cuando en la familia es algo de lo mas normal, y de repente sentir un nudo en el corazon de ver que todos los niños de la familia coman sus dulces y mi hijo no… es muy dificil conciliar esos detalles, en casa quiza no sea tan dificil, pero el problema se viene cuando son las fiestas familiares. Como no decirle no es bueno tomar refresco cuando aunque yo no lo hago su papa si lo hace…. muy dificil en realidad luchar contra la corriente y cuando en terminos de crianza papa y mama no estan con la misma linea o modo de pensar….
Gracias por sus comentarios
Piedad: Es complicado tener distintos criterios de crianza con tu pareja. A veces viene bien explicar por qué hacemos lo que hacemos, por qué dormir con el bebé, amamantar más allá de los 6 meses, etc. ¿Y si le das a leer algún libro de crianza respetuosa? A lo mejor ayuda…
Gaby: En mi opinión, creo que hay que poner las cosas en una balanza. Por ejemplo, si vamos a un cumpleaños, no le prohíbo a mi niño comer dulces y chucherías, porque creo que será peor. Simplemente en casa no compramos y no le ofrecemos, pero una fiesta es una cosa puntual. Creo que es contraproducente que vea que todos los niños comen dulces y él no puede… Todo depende de las circunstancias
También es buena idea ponerte de acuerdo con tu pareja. En mi caso, mi niño nunca ha probado los refrescos y por eso no los pide. No los compramos en casa, pero de vez en cuando si salimos el papá se toma uno y al peque le ofrecemos otra cosa. No ha sido drama hasta ahora