Por: Vivian Watson (84 Artículos)
Periodista, escritora, traductora y mamá de un niño de tres años. Escribe acerca de lo que significa convertirse en madre: embarazo, parto, postparto, lactancia, crianza y todo lo relacionado con los primeros años.
Mi niño tiene ya 3 años y medio y creo que puedo decir que el proceso de destete se ha completado.
Hace unos meses quise empezar a destetar, porque ya dar el pecho no se me hacía placentero. Además, estando embarazada, me dolían los pezones y se me hacía muy desagradable. Así que decidí que había llegado el momento. Al principio, siguiendo los consejos de mi amiga Pilar de Maternidad Continuum, le expliqué a mi niño que llegaba un momento en el que a las mamás comenzaba a serles incómodo dar teta, y le sugerí que cambiáramos la teta por un gran abrazo y muchos mimos. Pero a Tobías no le gustó mucho la idea y comenzó a pedir pecho más a menudo. Así que opté por evitar las situaciones en las que podía pedirlo, e intentar distraerlo cuando lo hacía. Parece que la cosa ha funcionado. Ahora ya no está pidiendo, y todo el proceso ha sido muy sutil para ambos.
¿Y tú? ¿Cómo has llevado el destete de tus hijos? ¿Ha salido de ellos, o de ti? ¿Cómo lo hiciste?
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NaceUnaMama.com



El destete de mi hija con tres años y medio fue muy sencillo, y me hizo darme cuenta de la importancia de desarrollar el apego para que cuando toque irse desapegando poquito a poco les sea más fácil. Debido a una enfermedad tuve que empezar a tomar un tratamiento bastante fuerte y la doctora me dijo que tenía que dejar de darle el pecho; posiblemente si esto hubiera sucedido cuando la niña era más pequeña me hubiera informado sobre si de verdad esa medicación podía ser tan perjudicial para ella, pero, después de haber sido una de las experiencias más bonitas de mi vida (que ahora estoy reproduciendo con mi segundo hijo), para mí ya empezaba también a ser el momento del destete. Simplemente hablé con mi hija y le dije lo que pasaba, que mamá tenía que tomar una medicación que si se la pasaba a través de la leche posiblemente no fuera muy buena para ella. Me quedé absolutamente sorprendida de la madurez con la que lo entendió; sustituimos el pecho (sobre todo a la hora de dormir) por más abrazos y mimos de los que ya solemos darnos y hablando sobre lo que le pasaba mamá, explicándole en qué consistía la enfermedad. La primera noche que ya no se lo dí, mientras mi hija se durmió abrazada a mí y plácidamente, yo lloré como una magdalena: era el fin de un ciclo. Hoy mi hija tiene casi nueve años, y es la persona más maravillosa del mundo; ah, por cierto, también durmió en nuestra cama casi hasta los 6 años y no tiene ningún trauma de nada; duerme tranquilamente toda la noche en su habitación. Ahora, que también tengo claro, que si alguna noche quisiera venirse para mi cama no le iba a decir que no.
Hola Silvia, qué historia tan bonita! Muchas gracias por compartirla! Es verdad que con los niños las cosas son mucho más sencillas de lo que muchas veces imaginamos (a veces somos los adultos los que complicamos las cosas). Gracias de nuevo!
Digamos que un cambio de horario en mi trabajo, hizo que se desmadrara un poco el asunto, ya que siempre trabajo de tarde y teniamos las mañanas y las noches para una feliz lactancia. Mi hija tiene dos años cumplidos en agosto, y un día me dijo mami, no quiero teta nunca más… yo me pasé tres días llorando, pero respeté su decisión, jugaba mucho con ella muchos abrazos y más cuentos en ese ratito que era la teta de noche y la de la mañana. Supongo que más alimentación más lacteos, más entretenimiento (ese mes que cambié de horario, le ofrecía la teta en la tarde pero no quería…prefería ir a jugar al patio con las primas (tenemos una familia grande, aunque ella es hija única) en fin yo sigo pensando que me cargué la lactancia, pero las buenas de mis amigas dicen que salió de ella, que no se lo negué yo (que aún si me apreto sale leche!!) en fin supongo que tal vez sí que exista el destete voluntario.