No existen los comunes y corrientes

Line Break

Por: Mónica (1161 Artículos)

Viajando, cocinando, aprendiendo y educando!

Amigos, al final del recital de cajón peruano. Lima, Perú

 

A principios de este año emprendí, junto a mi hijo de 7 años, lo que ha sido el viaje mochilero más largo de mi vida.

Ha sido un viaje histórico y anecdótico por varias razones: nuestro equipaje ultra ligero, el hecho de no haberlo planeado por tanto tiempo, la compañía de nuestra masa agria, y los constantes cambios de planes.

Todo esto lo ha convertido en una aventura incomparable, en la cual hemos vivido y aprendido muchísimo.

Constantemente me preguntan qué hemos visitado, o si vamos a visitar X o Y lugar turístico. Son comunes las preguntas del tipo: “van a ir a Machu Picchu?”, “qué atracciones quieren visitar en Mendoza?”.

Siempre recibo recomendaciones de “lugares preciosos”, y por supuesto siempre agradezco saber que existen tantas opciones en una Sudamérica tan linda y diversa.

Sin embargo, el principal atractivo de nuestro viaje no ha sido ningún parque nacional ni lugar histórico. Tampoco plazas, ni platos típicos….ni siquiera sitios con naturaleza impresionante.

Lo mejor ha sido la gente que hemos conocido!

Cuando imaginábamos el viaje (originalmente en plan Quito-Lima, y “tal vez” hasta Bolivia), y hasta ahora cuando lo seguimos planeando, miramos el mapa y nos imaginamos paisajes y lugares. Sin embargo, inevitablemente terminamos encontrando algo mejor: personas.

Y algunos se preguntan cómo puedo desperdiciar mis pocos días en una ciudad, conversando toda la tarde dentro de un departamento común y corriente (“o sea que no fueron a ningún lado hoy?”); o cómo renuncio a un plan “más divertido” y decido acompañar a una familia en un día cotidiano.

Yo misma me asombro de que cada vez me importen menos los lugares y más la gente común y corriente.

Es que no hay gente común y corriente!

Eso es lo que sucede. Que los lugares, por más bonitos, impresionantes y únicos, son solo lugares. Los puedo visitar en esta ocasión, o quizás luego de 10 años, o posiblemente me pierda la oportunidad. No es algo tan importante.

Pero las personas son y están hoy.

  • Hoy mi amiga de la infancia es una nueva mamá. Luego de 10 años será una mamá experimentada y no podremos tener la misma conversación que aprovechamos en esta ocasión.
  • Hoy el vendedor del mercado tiene bananas ecuatorianas y quiere preguntarnos acerca de la vida en nuestro país.
  • Hoy hay reunión en la iglesia para interceder por necesidades que la gente tiene hoy…no luego de 10 años!
  • hoy Carlos está invitado a jugar en un partido de fútbol
  • Hoy podemos compartir con otras familias que educan sin escuela
  • Hoy los niños de la escuela de deportes de La Paz son niños y pueden jugar como niños
  • Hoy podemos sentarnos a conversar entre mamás mientras los niños están en su taller de cajón peruano
  • Hoy podemos ofrecernos para leer y releer cuentos de Navidad con nuestra nueva amiga
  • Hoy se subió esa señora al mismo bus y pudimos conversar durante el trayecto
  • Hoy Carlos puede compartir melodías con el piano y el violín de sus amigas
  • Hoy pudimos hornear un pastel de cumpleaños y apagar unas velas improvisadas
  • Hoy hay un cumpleaños y Carlos puede dedicar una melodía
  • Hoy podemos disfrutar de una deliciosa pasata casera hecha de masa madre y compartir la cena juntos

No sé si eso sea posible después de 10 años. Tal vez podamos vernos, pero no tener la misma conversación ni reírnos de las mismas cosas.

Y digo 10 años porque hace más de 10 años hice un viaje por Brasil, Bolivia y Perú, visitando algunos lugares que he vuelto a ver en este año.

Los sitios están algo cambiados, pero siguen ahí, y básicamente cuentan lo mismo. El salar de Uyuni sigue igual de impresionante, la ciudad de La Paz igualmente alta, Lima con su bruma. Pero hace 10 años no me interesaba tanto la gente, sino ir de atracción en atracción, sin perderme lo “imperdible” de cada lugar.

Ya sé, ya sé…

  • ”La Paz es demasiado fría”
  • ”Santiago está super contaminada”
  • “Máncora es demasiado turístico”
  • “El único atractivo de Oruro es el carnaval”
  • “En Calama no hay nada”
  • “en Lima hay mucho caos vehicular”
  •  “Buenos Aires es demasiado grande”
  • “Uruguay es muy caro” …

Ya lo sé! Esa sería la versión pesimista de cada lugar, pero nosotros ya hemos aprendido que no se trata del lugar, sino de la gente, de lo que es y siente la gente, y de lo que hace la gente.

Se trata de aprender, de enseñar y de compartir. Se trata de ser de bendición y de dejarse bendecir.

Y por eso estoy feliz por cada día que se fue conversando; por una que otra ojera herencia de una larga conversación hasta tarde; por cada juego simple en el campo, en un parque o dentro de un departamento de ciudad; por cada día que NO fuimos a una atracción turística; por cada caminata bajo la lluvia; por cada sonrisa, por cada carcajada, y por cada abrazo de despedida.

Las personas han sido lo principal de nuestro viaje y será lo primero que busquemos al llegar a cualquier lugar. Por eso no importa mucho el destino, porque sabemos que siempre encontramos gente extraordinaria.

Comentarios

  1. Qué bonito Mónica.
    Nosotros este verano hemos estado en familia sin recurrir a ninguna “atracción” externa. Siempre recorríamos cada rincón, cueva, carretera, montaña, río, ciudad, pueblo, museo que nos encontrábamos por el camino. Ahora queremos disfrutar simplemente de estar juntos y es muy gratificante, buscar en las personas en vez de en estímulos externos.
    Besos
    Beatriz

  2. Que bueno leer esto de una Geógrafa! Y una Técnica en Turismo lo afirma!

    Cuando luego de unos años uno reviva los momentos vividos, no serán de los monumentos tales, o de las capillas cuáles, serán de los momentos con la gente que se encontró, charlo y compartió experiencias.

    Mi mamá dice siempre que uno tiene que invertir en viajes, porque queda en la memoria y es mas valorable que cualquier otra cosa.
    Pero viajes sin conocer la idiosincracia del lugar no tiene sentido.

    Hace un tiempo fuimos a uno de estos destinos super turísticos (donde es solo turístico y no tiene ciudad). Una playa muy linda, un hotel muy cómodo. Pero lo más lindo, eran las personas locales que animaban, con las que bailamos, con los que charlábamos y nos saludábamos todo el tiempo. Hoy recuerdo de esa estadía por su gente y no por sus playas.

Opina

*


Encuéntranos en...

Conéctate con Familia Libre