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Jugando mientras yo conversaba con la madre. La Paz, Bolivia.
buaaaaa!!!
La madre le acaba de pegar a su bebé porque se le cayó el juguete al suelo. La hermana mayor le extiende su mano para consolarlo y la mamá grita “no lo consueles…y quédate quieta porque hoy están insoportables!”…La niña se asusta y se queda lloriqueando, al igual que el bebé.
Glup. Trago saliba.
Adivino que lo que quiso decir era que hoy la mamá está teniendo un día insoportable, y que por eso está -ella misma- tan insoportable. El “buaaaa” de su bebé, es probablemente su propio “buaaaa”, y los lloriqueos son también suyos.
No faltará quien, valentonamente, afirme que es capaz de levantarse y darle un tortazo a esta señora insensible. Pero, es realmente una buena opción?
La escena probablemente siga. Hay muchas escenas de estas en los parques. Las hay peores, pero me quedaré con esta ya que la nota no la estoy escribiendo para la crónica del diario de la tarde.
Entonces, “qué esperamos del mundo cuando estamos rodeados de gente así?”, diría alguien. Algunos más filósofos le dirían: “señora, no haga a sus niños lo que no quiere que le hagan a usted”. Los más osados llamarían al servicio social porque “esta madre no merece estar con sus niños”.
Y el círculo de violencia se convertiría en una espiral creciente.
Mejor sentarnos en un banco entre las “mamás de crianza respetuosa”, y dedicarnos a criticar a esta mamá, y a la otra que le pegó en la cabeza y le gritó “tonto”?
Cambiar el canal e irnos del lugar, para que nuestros hijos estén solo con gente “humana”? Es más, reunirnos solo entre nuestras familias porque “nosotros sabemos cómo educamos a nuestros niños”?
Yo también un par de veces hice sentir mal a otra mamá por haber maltratado a sus hijos. La primera vez fue un golpe. La segunda fue violencia psicológica. Pero de ninguna de las dos veces estoy orgullosa. Hacer sentir mal a alguien no es ayudar.
Posiblemente sea empeorar la situación de quien se siente mal y, por ende, empeorar la situación de sus hijos.
Disfruto de las reuniones entre familias con una línea de crianza similar a la mía. Así más o menos sé que no habrá gritos e insultos. También evito situaciones en las que sé que la cosa se puede complicar o que puede resultarnos incómodo.
Pero sigo visitando y compartiendo con otro tipo de familias. Es más, ahora que mi hijo ya es “grande” y no tengo que estar pendiente de él todo el tiempo, creo que es un buen momento para empezar a compartir con familias de todo tipo. Inicluso las que están de acuerdo con ignorar, pegar, y humillar a sus hijos para conseguir que hagan lo que ellos quieren.
- Que – Quéeee??? No deberíamos estar del otro lado del mundo?
Tiempo de inspirarse y tiempo de inspirar
Cuando mi hijo era más pequeño me parecía más importante rodearme de gente en la misma línea de crianza. Seguramente porque yo misma necesitaba “ver” a otras mamás para inspirarme, y porque también estaba más emocional.
Critiqué a otras mamás por hacer lo que yo no hacía, o por no hacer lo que yo hacía, aunque nunca me dio ningún buen resultado y tampoco me dejó buen sabor de boca. No llegué muy lejos en este camino, porque pronto me di cuenta de que estaba desaprovechando la oportunidad de inspirar por dedicarme a criticar.
Estaba alimentando mis temas de conversación a costas de alguien que estaba pasándola mal.
Y qué hacer ante este tipo de escenas de falta de respeto?
Todavía no tengo la “respuesta correcta”. Para los casos más graves, mi limitada imaginación solo me dice que se podría acudir al viejo y convencional método de llamar a la “autoridad competente”
.
Pero cuando creo que puedo ayudar, a veces funciona ponerse a conversar con la mamá estresada. A veces levantar lo que se cayó, o simplemente dirigirle una mirada de acompañamiento.
Algunas veces se han puesto a conversar…me han contado cosas para escuchar que “las entiendo”, o que creo que “es difícil pasar por lo que pasan”. A veces ni siquiera digo nada y la cosa se pone mejor.
Creo que estos actos de violencia que los ojos difícilmente pueden tolerar, se parecen mucho a un berrinche adulto.
Por lo cual, si tienes niños pequeños y todavía estas demasiado agobiad@ con sus berrinches, es mejor que no te involucres tanto, ni criticando ni escuchando. Pero si ya tienes hijos más grandes y te sientes más “libre”, podrías empezar a involucrarte, prestándote a escuchar.
Es muy satisfactorio constatar cuánto se puede ayudar solo cerrando la boca y abriendo los oídos.
Cómo reaccionas cuando presencias golpes y malos tratos a niños de otras familias?
Crees que dirigir una mirada violenta, palabras con doble sentido, o acusaciones, pueden funcionar para mejorar un berrinche, ya sea de niño o de adulto?
Crees que son cosas distintas y que con los adultos sí funcionaría la violencia?



Traigo una anécdota recién nos pasó. Mi hijo quería jugar con unos niños en nuestro portal al pin-pon con sus raquetas. Mi hijo amablemente les cede las raquetas a los dos niños y espera pacientemente, algunas veces les explica el juego.
Hasta que pasados unos minutos quiere jugar pero los niños no le ceden las raquetas, mi hijo de 6 años lo intenta una vez más pero no hay manera. Yo estoy fuera viene a mí frustrado y me cuenta que no le dejan jugar.
Yo siempre prefiero no intervenir, pero también creo que no hay recetas inamovibles y mi hijo me pide ayuda. Voy donde los niños y les digo amablemente que Olmo también quiere jugar, me ignoran, incluso se burlan. Me pongo un poco más seria, Olmo quiere la raqueta, se la ceden.
Juegan durante un rato pero hacen tonterías, golpean la mesa, quitan el papel que recubre las raquetas, Olmo quiere un juego más serio.
Al momento viene el padre de los niños que no había estado pendiente de ellos y le dice a Olmo que deje la raqueta y se las dé a su hijo. Olmo no le responde pero siente una injusticia porque el prácticamente no había jugado y le obligan a dejar la raqueta.
Viene a contármelo, me pide ayuda, se siente frustrado, yo les comento a los niños que después de un momento nos dejen a nosotros jugar juntos, se burlan, me repiten, decido decirles directamente que nos devuelvan las raquetas.
Olmo disfruta conmigo jugando pero se ha quedado sin compañeros de juego.
Yo todavía estoy en la fase que prefiero rodearme de familias respetuosas, y casi prefiero que mi hijo sea un “bicho raro”, respetuoso, cariñoso, pensando en los demás, sin violencia.
Me falta respetar criterios “violentos” que no comparto.
Yo he llegado a ver a mi hijo burlarse de otros cuando empezó el colegio, será que los niños se comportan así porque los estamos violentando?
Afortunadamente mi hijo lleva conmigo dos meses seguidos y hay un mundo de cuando va a la escuela. Al principio pensaba que tenía que aceptar que los niños son así, pero ahora tengo muy claro que prefiero que mi hijo sea “el bicho raro” que ni insulta, ni es violento, que sufre ante las injusticias propias y ajenas y que cuando no hay respeto lo intuye a la legua.
Sería mejor que nuestros niños fueran “normales”?
Muy buen post, Monica, cuando los niños crecen y nos dejan más tiempo “libre” sentimos las ganas de ayudar de manera repsetuosa a las demás mamás … nos pasa a muchas.
Beatriz, nosotros (yo y mis hijos) en estas situaciones primero intentamos arreglar hablando con los niños y si hace falta con la mamá (o papá) y si la situación ya no tiene arreglo preferimos irnos.
No prefería que mis hijos fueran “normales”, me gustan sensibles, listos y respetuosos como son.
Beatriz, comparto tu idea: prefiero que mi hijo sea “bicho raro” a que entre en lo ‘normal’. Y ciertamente tambièn prefiero socializar con familias de crianza respetuosa.
Me ha tocado ver en mùltiples ocasiones a niños incluso mayores que mi hijo que no son tan compartidos como el -cosa que no es falta mortal-, o que incluso son muy violentos a su corta edad.
Y creo yo que para hablar de hàbitos y comportamientos de los niños hay que tomar en cuenta el circulo en el que se mueven los padres y la influencia que el mismo ejerce en esa familia entera.
Es cosa del instinto de cada madre -o padres en conjunto- saber bajo que influencia exponen a su pàrvulo.
Por otro lado no se si se trata de que todas las mamàs pasen por etapas (de ser asi habria que ver si cada una pasa por las mismas o varia), o si se trata simplemente de adoptar el estilo que mas te acomoda.
Yo estoy contenta y plena con el aqui y ahora de mi familia. Por lo que he visto y escuchado ellos tambièn lo estàn.
Es un hecho tambièn, que conforme mi hijo crezca irà conociendo màs aspectos de la humanidad que ni su padre ni yo representamos. Sòlo le darè las herramientas para que aprenda a valerse por si mismo al lidiar con personas de mundos distintos al suyo.
Saludos.
Mira pues nuestro proceso en parecido al de Mónica, hasta no hace mucho yo evitaba estar con familias con tipo de crianza diferente, ahora cada dia que pasa veo esos encuentros como un potencial momento de aprendizaje, por supuesto que la paso mas relajada con gente parecida a mi, pero tambien disfruto los otros momentos donde mis hijos se ven medidos y tienen espacio de analizar, pienso que eso que ellos lo pueden hacer ahora gracias a haber estado apartados de ese “mundo real”, sus primeros años. Ahora ya mas formados miran analizan, y deciden.
Claro cuando la cosa pasa a mayores y las agresiones fisicas, morales, o de cualqueir tipo son muy fuertes nos retiramos.
Realmente me cuesta estar en un entorno asi. Mas a mi que a mis hijos creo. Casi siempre tiendo a tratar de entender a la mama que lo sufre y me encantaría que pueda escucharme y entenderme. Pero el tiempo me ha enseñado que cada una tiene su momento para aprender y no siempre es cuando estan en “caliente”.
Voy aprendiendo a callarme mas y hablar menos, o cuando preguntan. Porque asi como no queremos que nos hablen de cosas en las que no estamos de acuerdo, a otras mamas tampoco.
Ya me ha pasado unas dos veces. Y lo que he hecho es ponerme del lado de la mamá, acordarme de otras veces en que yo he estado con muchas iras y empezar preguntando ¿les puedo ayudar en algo? La última vez era una pareja que estaba con una niña de 3 años que lloraba muchísimo en su coche en un centro comercial. La mamá luego de hablar un rato se puso a llorar, decía que no sabe qué hacer con la niña… la niña quería comer más dulces y ellos no querían dárselos y que su esposo era muy duro con la niña (eso cuando el se fue un momento). Yo conversé un poco con ellos, les dije que en general esos lugares eran estresantes para los niños y les puse ejemplo de mi propia experiencia. Y al final la niña se calmó un poco y ellos decidieron irse del lugar. Yo estaba con mi hijo de 3 años y con una sobrina de 8 años. La presencia cariñosa de ellos hizo que la niña se calmara.
leo sus comentarios y realmente lo que me preocupa mucho es que muchas veces los niños abusan de sus padres, con comportamiento inadecuados y no son corregidos de ninguna manera, no quiero decir con esto que apoyo el maltrato pero tampoco la pasividad de permitirles todos sus caprichos, pues recuerdo en un supermercado mientras hacía las compras sentí que algo me mojaba y cuando giré era un niño que había tirado con toda su fuerza una botella de yogurt al piso mismo que se derramó por todas partes y me ensucio a mi como a otras personas más, al momento llego su madre muy cariñosa y simplemente se excusó diciendo que es un niño; no se si me equivoco pero en mi opinión debió corregir al niño y pedirle que se disculpe por su groseria, al fin y al cabo el niño se comportó como un malcriado pero su acción no tubo ninguna consecuencia.
Pues a mi me ha pasado dos anécdotas bien específicas.
La primera un niño que viene a la casa de mis padres con sus padres a visitarnos. El niño es un berrinchudo, llega a pegarle a su hermana mayor. En un momento dado mi nena se va y defiende a la hermana porque esta harta de eso. Sí, mi hija es señora justicia, si ve que algo no le parece ella va y se mete. En fin, ella va a defender a la niña y resulta que el niño le pega a mi hija también. Mi hija es de lagrima fácil y empieza a llorar como Magdalena. Resulta el niño regañado, humillado, comparado con lo peor. El niño se va a un rincón y los papás como si nada siguen platicando…. (?) Yo consuelo a mi hija y le digo que el niño pasa por un mal momento, que el es bueno, etc. Le pregunto si quiere ir a ver como esta el niño (que sigue llorando con moco tendido, solo en un cuarto!!). Allá vamos y lo consolamos, el esta super apenado porque le pego a mi nena y los dos terminan abrazados llorando. La hermana viene y le digo mira que necesita mucho amor tu hermano, abrazalo mucho, que el te queire, el hermano va y le pide perdón a la hermana se abrazan y lloran. Todos salimos contentos del cuarto… (los papás siguen platicando!!!! ??? ). Es obvio que ahí el error es de los padres, ni siquiera se dignaron a consolar al niño, solamente lo humillaron y compararon…
El otro caso es de una niña a la cual defendí (si…. lo se, me gano el instinto…) porque cada vez que se quería subir a un juego “alto” le decían que se bajara porque s epodía caer… los padres le gritaban desde la banca, sin moverse un centímetro hablando pestes de la niña y llamandola “burra”, entre otros adjetivos más provocativos. Le dije al señor que le bajara a sus humos y que respetara a la niña…. luego me grito algo que decidí ignorar y ya no escuché. Los padres ya no volvieron a gritar nada…
En los dos casos, como tu dices Mony, el problema es de los padres… la falta de ganas, apatía, querer quedar bien o quedar mal… ya no se, los lleva (nos lleva me incluyo) a ignorar olímpicamente a nuestros hijos.
No soy una perfecta, me ha tocado estar en el lado de la madre gritona, porque lo soy y lo reconozco pero creo que en eso radica la diferencia, en darnos cuenta de la situaciones que nos atormentan.
Sigo creyendo que lo mejor es profesar las condiciones amorosas con los niños, nunca olvidando que requieren guía. Creo que un niño que hace travesurillas como las que dice Vane son al igual problemas de los padres… no de los niños. Porque como lo dice Vane, ese nene requiere una guía en vez de una complice. :S
Creo que tambien estoy en la etapa en que prefiero evitar las escenas violentas ya que mi hija de 6 años está en la etapa de preguntars epor que a otros niños les pegan ye n verdad e smuy dificil de explicar por que la spersonas que agreguen son gente cercana que pertenece a nuestro circulo familiar, de hecho mi hija está aterrada de acudir ala casa d eunos familiares luego de que viera com le pegaron a su prima. Yo no sé que hacer, se me parte el alma y me lleno de tristeza y rabia, a mis hijos no le spego son mis soles, son amorosos y la mayor que tiene 6 es muy obediente y ordenada, no necesito repetirle las cosas, basta cone xplicarle y ella obedece, si alguna vez algo le molesta me lo dice y me da sus razones y juntas vemos un puntod e concenso, en resumen desde pequeña hemos practicado las reglas de convivencia y el hablar como única forma de entender el mundo, pro eso ahora que ella está más grande sufre mucho al no entende rpor qué otros niños son agredidos (palmetazos a en las manos, cachetas y pellizcos) en verdad estoy complicada por que no sé como tratar el tema sin herir a toda la familia, no sé si debo conversarlo con mi familiar o simplemente seguir evitandolos