
7 años después…comiendo su “obento” con palitos…En La Paz, Bolivia
Ana pregunta:
Nos acabamos de mudar desde Quito a Québec, en Canadá, y noto que mi hija de dos años 4 meses está tristona, extrañona, y hace dos días me hizo un berrinche con llanto sin parar y con rabia que duró dos horas. No sé si alguien me puede ayudar con consejos sobre cómo hacer más llevadera la adaptación en los niños pequeños?
Me identifico mucho con este comentario, ya que mi hijo y yo tuvimos una experiencia similar. Cuando él tenía 1 año y 3 meses regresamos a vivir a Quito, desde una ciudad cerca de Tokyo.
Te cuento algo de nuestra experiencia y algunas ideas para que las consideres.
Todos se van
Los primeros cambios sucedieron durante la preparación para el viaje, cuando mi hijo empezó a darse cuenta de que poco a poco las cosas “desaparecían”, pues vendimos y regalamos todo los muebles y cosas de casa.
Luego empezaron a desaparecer nuestros amigos, que, como éramos estudiantes, se regresaban también a sus países.
Solo quedé yo, pero mi hijo ya me tenía bien sujeta para que no desapareciera también
.
Cuando llegamos a Quito conoció a nuevas personas, con caras y costumbres diferentes a quienes conocíamos en Japón. Todas hablando Castellano, y además lo tenían como el centro de atención.
El primero y tal vez segundo mes, no podía alejarme de su línea de vista porque ya se asustaba. Así que lo llevaba a todos lados conmigo. Incluso me bañaba con él. No funcionaba “ya vengo”, o “quédate un ratito”, porque ya habían pasado demasiadas “desapariciones” como para que aceptara explicaciones como esa.
La comunicación oral
También dejó casi completamente de emitir sonidos. Lo poco que ya hablaba en Japón (palabras en Castellano que las repetía de mí), ya no las decía. Tampoco “aaaa, baaa…”: Solo se reía o lloraba como un bebé. Te cuento esto porque tal vez tu hija, aunque sea más grande, esté experimentando una época en la que se le dificulte expresarse.
La rutina que funcionó para nosotros
Mi hijo estuvo en general muy tranquilo y lloraba muy poco, pero ya te cuento que se la pasaba en el mismo ambiente que yo todo el día. Y si yo me movía, lo cargaba en un porta bebés. Continué también con la lactancia a demanda, y eso significaba que podía pasarse todo el día amamantando. Yo aprovechaba para tomar una siesta mientras él tomaba teta y de paso me recuperaba de las malas noches trabajando desde casa.
También nos fue muy útil comunicarnos en lenguaje de señas, y aunque tu hija ya hable, puede servirle para expresarse sin tanta frustración.
Busca el arreglo al que ustedes se adapten
A todo esto te cuento que recibía muchas críticas respecto a que no lo dejaba solo, o que dormía con él, o que lo amamantaba a demanda. Incluso por usar señas y no dejarle que se desesperara tratando de comunicarse. No es lo común, pero de esta forma yo estaba tranquila y él también.
Un día se aventuró a irse de mí a otra habitación. Regresó rápido…Se volvió a aventurar…y en un par de días ya se movía libremente por la casa. Igual con las personas. Al principio no dejaba que lo cargaran, y luego se apegó mucho a mis papás y a mis hermanos…familiares…amigos…
Habló, habló!…
Un día me puse a cantarle una canción en Japonés. Se reía…y depronto empezó a querer repetir los sonidos! Repetía el final de las frases! Así que le empecé a mencionar palabras en Japonés y él las repetía! Y desde ahí empezó a emitir sonidos y a seguir con el lenguaje en Castellano, y siempre sus palabritas en Japonés. Hasta ahora le encanta todo lo que tenga que ver con Japón (últimamente come con palitos).
Entonces, según mi experiencia, te sugiero:
- No te lo tomes como algo personal. Es decir no “te hizo un berrinche” a ti, sino que está muy afectada y frustrada por el cambio y lo manifestó así.
- Háblale constantemente de lo que dejaron y permítele sentirse triste. A veces los padres queremos calmar la tristeza razonando sobre el “por qué no deberían estar tristes”, pero en este caso no hay mucho que explicar, sino que acompañar.
- Exprésale lo que tú extrañas, y cómo te ha afectado a ti. Pregúntate si podría ser que tu hija esté expresando tu propia frustración
- Muéstrale fotos de Quito, hagan comida de Ecuador, lean cuentos que leían allá, y manténganse cerca de las cosas que ella conoció en Quito.
- Inventen cuentos de una niña que se fue a vivir a otra ciudad (o de una hormiga, de una flor, de una cuchara…), y que ella te vaya ayudando a completar.
- Cuéntale anécdotas que pasaron en Quito, y cualquier noticia y recuerdos que puedan rescatar.
- Muéstrale mapas y formas de viajar de Québec a Quito, calculando cuántos horas/días tomaría. Así sabrá que es un viaje posible.
Tal vez siga extrañando Quito
Conozco a mucha gente que nació o vivió poquito tiempo en otra ciudad/país, y toda la vida se siente muy identificada con ese lugar. Mi hijo, por ejemplo, de vez en cuando tiene muchas ganas de ir a Japón, lo que a veces lo expresa con llanto cuando estamos conversando tranquilos, como desahogo, más o menos. No tengas miedo a que ella siga siempre recordando Quito y queriendo volver…de vez en cuando llorando, o poniéndose triste. Pasa con los adultos también, no?
Mejor que te pueda expresar sus sentimientos en un momento tranquilo, a que lo acumule sola y explote con rabia en un berrinche en el que ni tú ni ella puedan entender cómo manejar la frustración.
Pero si pasa otra vez…solo queda acompañar.
Aquí más sobre mudanzas con niños y cómo ayudar a los niños a sobrellevar situaciones nuevas.



A nosotros nos pasó lo mismo: hace 10 meses nos mudamos de España a Alemania, con nuestro niño de 2 años y 3 meses. Los primeros 2 meses fueron muy malos. Yo te cuento, a día de hoy las conclusiones que saqué.
Creo que lo peor que llevó mi hijo fue el cambio de idioma. ël ya estaba familiarizado con el alemán porque papá es alemán. Pero TODO el mundo hablando diferente le agobiaba, pegaba a todos, les despedía continuamente con la mano..
Por otro lado, el hecho de que todo su entorno cambiase: cosas, personas, sus referentes ya no existen, sus amiguitos, las personas con las que nos cruzábamos por la calle, su casita.
Y lo peor: nosotros, papá y mamá pendientes de mil cosas que nos absorbían, burocracia, compras, papeles, bancos.. Y se pasaba el día chillando y llorando, a pesar de estar las 24 h. juntos, no había conexión..
Lo pasamos muy mal. Ahora todo ha cambiado, ya se relaciona en otro idioma también, le gusta ver a otra gente, es feliz, pero le costó y mucho.
Te deseo kilos de paciencia y que le expliques mucho, cuando estéis solitas cuéntale lo que has hecho en el día y lo duro que es también para tí, ella poco a poco lo entenderá..