Uno de los beneficios de compartir la cama familiar con niños grandecitos, es la oportunidad de hablar a oscuras, antes de dormir.
Carlos muchas veces se queda dormido mientras le leo algo, pero otras nos acostamos juntos, apagamos la luz y esperamos a quedarnos dormidos mientras conversamos.
En esos minutos antes de dormir, cuando él me siente super disponible, y en ese ambiente tan relajado, surgen todo tipo de dudas. Algunas dudas del momento, y otras reservadas de durante el día, cuando yo estuve muy ocupada o no me di el tiempo de seguir con la conversación.
Este es el momento de ponernos al día, o de “igualarnos”, y quedar listos para el siguiente día de aprendizaje.




¡Qué bonita forma de ir a la cama! Cuando yo era niña compartía la habitación con mi hermana y nos quedábamos dormidas hablando. Mi chiquitín todavía no habla, pero estoy segura de que cuando lo haga será precioso repetir ese ritual con él. Gracias por compartir y un gran abrazo (y feliz aniversario!!)
.-= Último post de Vivian blog ..Una azafata poco amiga de los niños =-.